11 ago 2020

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FRACTURA INTERNA

Podemos se incendia

Iglesias y Errejón se abroncan en el escaño en el peor día de la historia del partido morado

Se espera que ambos confirmen en las próximas horas que se presentan a Vistalegre por separado

Iolanda Mármol

Pablo Iglesias mira con reproche a Íñigo Errejón en el Congreso.

Pablo Iglesias mira con reproche a Íñigo Errejón en el Congreso. / AGUSTIN CATALAN

Nadie en Podemos recuerda un día más duro para el partido. Dirigentes de todas las familias reconocían entre bastidores el dolor de ver cómo los escasos puentes que quedaban tendidos se resquebrajaban. A mediodía, sabían que no iban a alcanzar pacto alguno en las cuestiones fundamentales, quizá porque las palabras cruzadas eran ya imposibles de borrar. Y a primera hora de la tarde, ese incendio que corría por los despachos llegó al hemiciclo del Congreso para estupefacción generalizada. 

Pablo Iglesias

SECRETARIO GENERAL

"No somos holandeses. Somos españoles y cuando hablamos gesticulamos"

Pablo Iglesias abroncó a Íñigo Errejón nada más llegar al escaño, durante unos minutos que se hicieron eternos y que los fotógrafos inmortalizaron. El secretario general, ceño fruncido y gesto de reproche, cogió al número dos por el hombro y empezó una discusión que solo terminó cuando otro diputado morado les llamó la atención y les advirtió de que las cámaras estaban retratándoles.

Lo que hablaron no ha trascendido. El equipo de Iglesias salió a desmentir la bronca y contó que se trataba de una conversación como otras tantas. Errejón no negó la discusión y dijo que habían hablado de modo "apasionado", pero eludió desvelar el contenido. "Ahí están las imágenes", y zanjó: "Las cosas que se hablan entre amigos y compañeros en el escaño se quedan en el escaño". Su cara cuando descubrió que la polémica era 'trending topic’ era un poema. Iglesias, en cambio, quiso quitar hierro al asunto. "No somos holandeses. Somos españoles y cuando hablamos gesticulamos", justificó.

DOS ALMAS, DOS CANDIDATURAS 

La imagen capturada es relevante no por sí misma (Iglesias y Errejón han discutido largamente en el pasado), sino porque esta vez sí adelanta lo que va a suceder este miércoles: van a presentar proyectos enfrentados a su asamblea estatal (Vistalegre II). La cuestión no es intrínsecamente nociva --a fin de cuentas los simpatizantes podrán elegir qué hoja de ruta quieren para el nuevo Podemos-- sino porque revela el nivel de inquina que hay en el partido y deja en el aire la pregunta sin respuesta: ¿Es posible coser esas dos almas después de Vistalegre II? 

Íñigo Errejón

SECRETARIO POLÍTICO

"Lo que hablamos entre amigos y compañeros en el escaño ahí se queda"

La tensión acumulada en los últimos meses se desbocó este martes por el cruce de acusaciones en el equipo técnico, que negocia las normas para la asamblea estatal. Hay dos factores clave que incendiaron los ánimos. Uno. Cómo deben ser las pantallas que se encontrarán los inscritos en la votación para garantizar la neutralidad de las candidaturas y evitar que el orden en que aparezcan favorezca a una en detrimento de otras. Y dos. Cómo se configura la Comisión de Garantías, que es el tribunal de justicia interna de Podemos, un órgano fuertemente cuestionado por falta de neutralidad.

Ante la ausencia de acuerdo, el secretario de organización, Pablo Echenique, pidió a la propia Comisión de Garantías que decida sobre sí misma, lo que desencadenó la protesta enardecida del sector errejonista. A las diez de la noche lograron cerrar un pacto de mínimos y la renovación del órgano se votará en Vistalegre II. 

Aún así el acuerdo es tan puntual que, sin  'deus ex machina’, Iglesias y Errejón confirmarán en las próximas horas que concurren por separado a Vistalegre II. Los pablistas, convencidos de que el secretario político les ha declarado la guerra. Los errejonistas, convencidos de que la guardia pretoriana de Iglesias prefiere dinamitar el partido que dejarles ganar.