Mas: "Lo que está en juego es la democracia, no la independencia"

El expresidente catalán, miembros del Govern y representantes de ERC, PNV y En Comú apoyan a Homs ante el Tribunal Supremo

El portavoz parlamentario del PDC insiste en que el proceso por el 9-N es "político" y no "jurídico"

Francesc Homs y Artur Mas, ante las puertas del Tribunal Supremo, el pasado 19 de septiembre.

Francesc Homs y Artur Mas, ante las puertas del Tribunal Supremo, el pasado 19 de septiembre. / JUAN MANUEL PRATS

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Entre la delegación de la Generalitat en Madrid, desde donde salió este lunes Francesc Homs, y el Tribunal Supremo, donde declaró como investigado por un delito de desobediencia por su participación en el 9-N, hay un kilómetro. El portavoz parlamentario del Partit Demòcrata Català (PDC) lo recorrió a pie, arropado por una comitiva de unas 50 personas, entre ellas Artur Mas, que no llevaron banderas, ni gritaron consignas, ni intentaron llamar la atención, más allá de las cámaras que les acompañaban. El séquito pasó por el centro de la ciudad sin apenas suscitar el interés de sus vecinos, pese a que lo que aquí se dirimía, según el expresidente catalán, es absolutamente capital. “Lo que está en juego no es la independencia de Catalunya, sino la democracia”, dijo Mas a las puertas del Supremo.

Desde que comenzó el proceso por el simulacro de referéndum, hace poco más de un año, el independentismo catalán ha dicho que su motivación era solo política. “Es un proceso político y no jurídico. Hemos obedecido a las leyes y al pueblo de Catalunya”, señaló poco antes de su declaración Homs, cuya condición de aforado como diputado del Congreso provoca que sea investigado por el Supremo y no por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC). En un principio, sin embargo, la causa no le afectó. La Fiscalía se querelló contra Mas y otros dos altos cargos del que fue su Govern (la vicepresidenta Joana Ortega y la 'consellera' de Ensenyament, Irene Rigau), pero poco después encontró una carta firmada por el ahora portavoz parlamentario del PDC, y entonces 'conseller' de Presidència, en la que autorizaba a la empresa encargada de organizar la votación a seguir adelante, pese al veto del Tribunal Constitucional.

“Voy a declarar en nombre del conjunto del país. Mirándoles fijamente a los ojos les podremos decir que nosotros representamos unos valores, una voluntad insobornable e inalterable”, dijo Homs el pasado domingo en Arenys de Munt (Barcelona), la localidad que llevó a cabo la primera consulta independentista, siete años atrás.

EL JUICIO

Todos los participantes en las muestras de apoyo al dirigente del PDC, ya fueran miembros de su partido, de ERC, del PNV o de En Comú Podem, insistieron este lunes en la idea de que lo que se juzgaba no eran unos hechos concretos, sino la “voluntad democrática” de todo un “pueblo”, algo que el TSJC desestimó hace solo cinco días. El tribunal catalán avaló el pasado jueves enviar a juicio a Mas, Ortega y Rigau por los presuntos delitos de desobediencia y prevaricación.

“Es insólito e impropio de un Estado democrático que Homs tenga que declarar. El proceso participativo fue pacífico, democrático y tuvo una enorme proyección internacional. En lugar de sentarse a hablar, nos hemos encontrado con recursos judiciales de un Estado cuyo orgullo le impide dialogar", dijo Mas cuando quien fue portavoz de su Govern ya había entrado entre aplausos a la sede del Supremo.

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Al lado del expresidente de la Generalitat estaba la ‘consellera’ de Presidència, Neus Munté. “Lo que sucede hoy aquí interpela a todos los catalanes. Una prueba es la representación muy transversal que hay”, explicó, en referencia a la coincidencia de representantes del independentismo catalán (como el republicano Joan Tardà y Jordi Sànchez, presidente de la ANC) junto a miembros de partidos no implicados en esa meta separatista, como Aitor Esteban, del PNV, y Marcelo Expósito, de En Comú Podem. “El Estado español ha optado por la represión y la violencia judicial”, sostuvo Tardà.

La expectación, mientras tanto, fue mínima. Solo un señor se acercó hasta el alto tribunal a esperar a Homs y a Mas. Llevaba una barretina y una pancarta que decía "Los malos gobiernos dividen a los pueblos. Rajoy y Mas, pésimos’. Se llama Martí Segrera, nació en Llafranc (Baix Ampurdà) y suele acudir las declaraciones judiciales más mediáticas, ya sean sobre el 9-N o sobre ‘Gürtel’.