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Sánchez no concede la abstención a Rajoy

Los socialistas rechazan de momento permitir la reelección del líder del PP

Piden al presidente en funciones que busque apoyos entre los "afines ideológicos"

Juan Ruiz Sierra

Pedro Sánchez y César Luena, este lunes durante la reunión de la ejecutiva del PSOE. 

Pedro Sánchez y César Luena, este lunes durante la reunión de la ejecutiva del PSOE.  / AGUSTÍN CATALÁN

Habían pasado pocas horas del recuento electoral, los socialistas se movían entre el alivio por haber evitado el ‘sorpasso’ de Podemos y la decepción por el ascenso del PP, cuando varios de sus dirigentes comenzaron a transmitir versiones distintas sobre lo que había que hacer. Unos señalaban que con 85 diputados, cinco menos que en diciembre, lo único que se podía hacer era pasar a la oposición y abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy. Otros, que ahora mismo el mensaje era el de no colaborar en la reelección del líder del PP, pero que después ya se vería. E incluso hubo algún mando que defendió la posibilidad de que Pedro Sánchez intentase formar Gobierno. Todo ante los micrófonos. El PSOE volvía a transmitir su habitual división, así que cuando Sánchez reunió este lunes al mediodía a su ejecutiva, entre sus primeras palabras estuvieron estas: “No vamos a apoyar a Rajoy ni nos vamos a abstener”.

Los socialistas quieren trasladar la presión al PP, subrayando que “la pelota” está “en el tejado” de Rajoy, que es quien tiene que tejer alianzas, mientras que ellos han de ocupar “la oposición”. Durante el encuentro de la dirección socialista, Sánchez evitó precisar, según fuentes presentes, qué pasaría si el presidente en funciones rechazase otra vez el encargo del Rey o fracasara en su intento de ser investido. El candidato no quiere caer en “hipótesis”, pero su entorno ve “complicadísimo” alcanzar el Ejecutivo, una posibilidad que los barones más importantes, como la andaluza Susana Díaz y el extremeño Guillermo Fernández Vara, rechazan de plano.

DIFERENCIAS DE CRITERIO

Otros miembros de la ejecutiva, como el vasco Patxi López, el castellano-manchego Emiliano García-Page y la aragonesa Susana Sumelzo, incidieron en el mismo rechazo a permitir la investidura de Rajoy, una posición que Sánchez pidió que se transmitiera con “unidad”. Un par de horas antes, sin embargo, Fernández Vara había pedido “no obstaculizar” la investidura del líder del PP. El secretario de organización, César Luena, señaló que la decisión se tomaría de forma “colectiva” en los órganos del PSOE. Y la cabeza de lista del PSC, Meritxell Batet, no rechazó la posibilidad de que Sánchez tratara de llegar a la Moncloa si Rajoy fracasa.

El debate de qué hacer ante el intento de investidura del presidente en funciones será abordado en profundidad por el partido el próximo 9 de julio, cuando se reúna su comité federal. Fuentes de la ejecutiva socialista confían en aparcar la imagen de división y colocar el foco en el PP, pero al mismo tiempo reconocen que, llegado el caso, tendrían “difícil” votar todos en contra del presidente en funciones, abocando a España a unas terceras elecciones. “Si ahora hemos bajado cinco escaños y el PP ha subido 14, en unos nuevos comicios la diferencia sería mucho mayor”, argumentó un miembro de la dirección.

LA “RECONSTRUCCIÓN”

“Es a Rajoy a quien le corresponde la iniciativa. Nos tiene que decir si se va a presentar. Se tiene que desdecir de sus palabras de hace una semana diciendo que si no tenía los 176 diputados iba a declinar otra vez. Tiene que decir con quién va a hablar y para qué. Y tendrá que buscar apoyos entre sus afines ideológicos, entre los que no está el PSOE”, dijo el portavoz parlamentario, Antonio Hernando, encargado de valorar los resultados en lugar de Sánchez, que es el único de los líderes de los cuatro grandes partidos que no ha aceptado preguntas desde la noche electoral. Es decir, el PP debe explorar alianzas primero en el centroderecha y después hablar con un PSOE que, dijo Hernando, debe “reflexionar sobre su relanzamiento, reconstrucción y unidad”.

Casi al mismo tiempo que el portavoz pedía un cierre de filas, Susana Díaz, pese a quedar por detrás del PP en Andalucía, se atribuía parte del logro de haber evitado el ‘sorpasso’ de Podemos y subrayaba que los socialistas habían conseguido en su comunidad un 31% de apoyos frente al 22% de todo el Estado.