En Comú Podem afianza su liderazgo ante un independentismo que resiste

El 'fernándezgate' no pasa factura al PPC, que logra superar a Ciutadans

Xavier Domènech (En Comú Podem), Gabriel Rufián (ERC), Meritxell Batet (PSC), Francesc Homs (CDC), Juan Carlos Girauta (Ciutadans) y Jorge Fernández Díaz (PPC).

Xavier Domènech (En Comú Podem), Gabriel Rufián (ERC), Meritxell Batet (PSC), Francesc Homs (CDC), Juan Carlos Girauta (Ciutadans) y Jorge Fernández Díaz (PPC).

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El 26-J deja tres titulares en Catalunya y un dato para la reflexión. El primero: Podemos refuerza su poder en lo que es su principal bastión junto a Euskadi. El segundo: ERC se convierte en el referente del independentismo frente a una Convergència en hojas bajas pero que resiste. Tercero: El PPC, con el cuestionado Jorge Fernández Díaz como cabeza de lista, sube, el PSC sigue su declive y Ciutadans, pese a mantener sus cinco diputados, se convierte en más residual. Finalmente, la reflexión: el cabreo o desinterés de los electores es evidente a tenor del 34% que no han votado (cinco puntos más que hace seis meses). Cierto es que el puente de Sant Joan seguro que tampoco ha ayudado a que la participación fuese mayor. 

Esta elecciones eran un examen para las fuerzas secesionistas y el resultado es concluyente. El independentismo aguanta puesto que conserva la misma cifra de escaños, 17 ( nueve de ERC y ocho de CDC). Pero también está claro que estos partidos no ha capitalizado electoralmente el ‘Fernándezgate’, la filtración de unas grabaciones en la que escuchaba al ministro Fernández Díaz y al director de la Oficina Antifrau , Daniel de Alfonso, conspirando para frenar con artes sucias el auge del soberanismo. Es más, este escándalo lejos de pasar factura al PPC lo que ha hecho es reforzarle ya que incluso gana un escaño (el preciado diputado que socialistas, convergentes y populares se disputaban en Lleida).

VASOS COMUNICANTES

Evidentemente el resultado a nivel estatal, al menos de entrada, da alas a los partidos secesionistas. El líder de ERC, Oriol Junqueras, lo resumió con una frase: “El Estado español no quiere cambiar, es irreformable”. Los republicanos animaron a En Comú Podem a alinearse con sus tesis. El desenlace de las negociaciones que se abrirán a partir de ahora en Madrid para desencallar la formación de un gobierno puede acabar condicionando la hoja de ruta soberanista. Un gobierno del PP sería un revulsivo para un independentismo que anda ya pendiente de la cuestión de confianza a la que se someterá Carles Puigdemont y en la que está por ver qué papel jugarán los ‘comunes’. El ‘president’ aseguró que tras estos comicios se constata que en el Congreso no existe una mayoría que apueste por el referéndum e insistió en que la vía a seguir en Catalunya es la de la secesión. 

Tras una campaña en la que su antecesor, Artur Mas, se ha implicado tanto como el candidato, Francesc Homs, en la que Puigdemont se ha reforzado como líder y a las puertas de un congreso en el que el partido pretende reinventarse, el resultado del 26-J es un balón de oxígeno (pese a repetir el peor resultado de su historia). Sobre todo porque las encuestas previas e incluso las realizadas a pie de urna vaticinaron un desastre. “Este resultado nos deja un regusto positivo aunque no sea el que hubiesemos querido”, reconoció Homs.

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LA ESTRATEGIA 

Ahora la duda es: si en los próximos días Pedro Sánchez plantea una negociación para intentar alcanzar un pacto de izquierdas, ¿qué harán Convergència y ERC? Teniendo en cuenta que en ese escenario y con la actual aritmética se debería ir a una segunda sesión de investidura, el voto a favor de convergentes y republicanos sería imprescindible porque el candidato que aspirase a ser presidente necesitaría más ‘síes’ que papeletas en contra. La cuestión catalana volverá al centro del debate a no ser que el PSOE decida abstenerse y facilitar así que los populares, sea con alguien de su partido o un independiente de consenso, se mantengan al frente del Gobierno.