DE VUELTA A LAS URNAS

Trabajar sí, votar no

La derecha se opone a rebajar la edad de voto a los 16 años, como reclaman los partidos de izquierda

Politólogos y pedagogos apoyan la ampliación del censo para estimular la conciencia política de los jóvenes y equiparar derechos

Diputados de ERC con carteles a favor de rebajar la edad del voto hasta los 16 años. 

Diputados de ERC con carteles a favor de rebajar la edad del voto hasta los 16 años.  / JOSÉ LUIS ROCA

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Patricia Martín
Patricia Martín

Periodista

Especialista en sanidad, igualdad, violencia machista, infancia, consumo

Escribe desde Madrid

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La microlegislatura pasada fue completamente atípica por multitud de razones, entre otras por haber dejado en el tintero iniciativas inéditas, como la aprobada, a propuesta de ERC, para dar los primeros pasos para rebajar la edad de voto a los 16 años. La embrionaria reforma quedó paralizada con la disolución de las Cortes pero permitió un debate, superado en países como Austria, Noruega o Argentina que ya permiten el sufragio a los adolescentes, que en España nunca se ha abierto paso. Salvo el paréntesis catalán del 9-N, donde sí se permitió el voto de los más jóvenes, especialmente para burlar los impedimentos constitucionales eligiendo un censo diferente al de un referéndum tradicional.

A partir de los 16 años, los españoles pueden casarse, trabajar o pagar impuestos, sin embargo no pueden influir en la elección del Gobierno que aplica las políticas que les afectan. Los partidarios de mantener este statu quo alegan que los jóvenes de esa edad carecen de conocimientos políticos suficientes, son inmaduros y demasiado volubles a las influencias de sus padres y su entorno. En el Congreso, PP y Ciudadanos votaron en contra de la proposición de ERC por un doble motivo: las dificultades legales o el presunto interés electoralista de los republicanos, dada la mayoritaria inclinación de los jóvenes catalanes a la causa independentista.

Sin embargo, los adolescentes de 16 y 17 años apenas representan el 2% del censo y, según revelan algunas estimaciones basadas en las elecciones de diciembre, su participación no hubiese implicado un vuelco, tan solo un ligero aumento de los apoyos a Podemos o Ciudadanos en detrimento de los partidos tradicionales.

Los partidos de izquierda defendieron en las Cortes, no obstante, su participación con el objetivo de "ampliar la democracia", estimular la conciencia política de los menores y forzar, aunque solo sea por motivos electoralistas, a los partidos a pensar más en las necesidades de dicho sector.

FACTOR DE REJUVENECIMIENTO DEL CENSO

Los politólogos y pedagogos consultados por este diario también apoyan mayoritariamente la medida. La socióloga Lourdes Gaitán sostiene, por ejemplo, que reducir la edad del voto podría ser "un factor de rejuvenecimiento de un cuerpo electoral cada vez más envejecido", que inclina la balanza a favor de las personas de más edad, "que ocupan la escala de prioridades de cualquier Gobierno". En su opinión, aunque la sociedad "subestima la capacidad de los niños para tomar decisiones racionales y conscientes, actualmente tienen más formación que las generaciones pasadas y, sobre todo, la capacidad de estar informados a través de las nuevas tecnologías".

En la misma línea, el educador Jaume Funes asevera que todo "ejercicio de responsabilidad" se adquiere "con la práctica", de ahí la necesidad de implicar a los más jóvenes en los procesos electorales. Y, como psicólogo de adolescentes advierte de que "no está demostrado que estos voten más a la izquierda o a la derecha". "En su vida todo depende", subraya.

LA SOCIALIZACIÓN POLÍTICA

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Desde la ciencia política, la profesora de la Universidad Complutense Paloma Román también juzga positivo equiparar el balance entre derechos y obligaciones de los menores, así como acelerar su proceso de socialización política, para evitar su tendencia "a la desafección". "La única sombra" que la especialista ve en el horizonte es que, de forma "minoritaria", algunos padres "induzcan" el voto de sus hijos.

La investigadora de la UOC Carol Galais, por su parte, apunta que lo más conveniente sería rebajar la edad del censo por etapas, comenzando la implantación en las elecciones locales, de forma que se pueda "motorizar los efectos de la experiencia a corto, medio y largo plazo entre los nuevos votantes". Asimismo, le parece interesante ampliar el derecho en primer lugar a aquellos menores que trabajen, como ya hacen Croacia o Serbia, bajo la premisa de que ya tienen intereses económicos y sociales propios.

Los cambios en el sistema educativo

La ampliación del voto previsiblemente llevaría aparejado el debate sobre la formación cívica-política en las escuelas, especialmente tras la eliminación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. En este sentido, el profesor de sociología de la Universitat de Barcelona y experto en el sistema educativo Xavier Martínez-Celorrio reclama que las enseñanzas políticas constituyan un "eje trasversal" desde primaria, "con un modelo de participación y debate más genuino que otorgue responsabilidades en la vida escolar". Él apuesta por un modelo de escuela democrática, conectado con los derechos de la infancia en la participación municipal, que hasta ahora no ha sido potenciado.