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Corrupción, un mal trago electoral

El fenómeno alcanza mayor protagonismo en las campañas que penalización tiene en las urnas, según los últimos comicios

Las novedades sobre casos como La Púnica, los Eres o las ITV en Catalunya complican las estrategias a los aspirantes

Gemma Robles

Imagen de una de las manifestaciones convocadas en Madrid contra los recortes y la corrupción.

Imagen de una de las manifestaciones convocadas en Madrid contra los recortes y la corrupción. / JOSÉ LUIS ROCA

No puede sostenerse que España sea un país donde la corrupción pase factura definitiva en las urnas. Al menos, hasta ahora. En una simple comparativa entre los escándalos que cada organización lleva a sus espaldas; sus resultados en los últimos tiempos y los barómetros del CIS que estudian los índices de confianza ciudadanos puede concluirse, con excepciones, que los efectos de esta lacra perjudican más a la credibilidad de la clase política en general que a sus propios protagonistas en particular. Y afecta también a la marca país en el exterior, como evidenció un estudio presentado por el propio Mariano Rajoy la pasada semana. 

De cualquier forma la difusión de los casos corruptos que están siendo investigados o juzgados sí suponen un mal trago electoral para los candidatos. Carnaza de campaña –que comienza oficialmente este semana-, tensiones internas y aliento de indignación social (¿y de abstención?) justo cuando el foco está puesto en la política. Con riesgo de provocar cierta asfixia en los partidos en el momento más inoportuno o de ser objeto de una futura comisión de investigación parlamentaria, que desde hace un año proliferan en las distintas administraciones yamenazan con seguir aumentando.

Lo cosa puede tornarse aún más indigesta cuando alguna novedad estalla en vísperas de ir a votar como le ha ocurrido al PSOE, protagonista de la última: los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán se van a sentar en el banquillo (el primero por prevaricación en el ‘caso de los ERE’ y el segundo por este delito y el de malversación de caudales públicos). Esto cuando parecía haber pasado la resaca por la caída del ya exlíder en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro, tras diez imputaciones por corrupción y en un momento en que Unidos Podemos, de la mano de Pablo Iglesias, intenta superar a los socialistas en unas elecciones generales de complicadísimo pronóstico.

LA MALETA POPULAR

En lo que concierne a la maleta de corrupción, el PP afronta la recta final hacia el 26-J habiendo superado el límite de peso que los más tolerantes pudieran tildar de razonable. Se han aireado las tiranteces entre La Moncloa y algunos de los vicesecretarios de la organización por la gestión de los casos 'Gürtel' 'Bárcenas', o que estos mismos vicesecretarios –Andrea Levy, Pablo Casado y sobre todo Javier Maroto- se han enfrentado sin disimulos a veteranos como Rita Barberá por su relación con el escándalo Imelsa en Valencia o a Francisco Granados, exconsejero madrileño encarcelado y supuesto cabecilla de la trama Púnica. Aún quedan ecos de la dimisión de Esperanza Aguirre como presidenta de su formación en Madrid o de la del exministro José Manuel Soria por haber mentido sobre sus negocios familiares en paraísos fiscales. No obstante los populares siguen como favoritos en las encuestas y ganaron el 20-D. La corrupción en España aprieta, pero no ahoga.

Además, en estas jornadas aún preelectorales se ha conocido que seguramente Miguel Arias Cañete, comisario en la UE, tendrá que explicarse ante una comisión del Europarlamento por el ‘caso Acuamed’ y por el hallazgo del nombre de su esposa en los papeles de Panamá. Y que el presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, es investigado por la Guardia Civil por posible vinculación a la ‘Púnica’ (de la que se ha hecho pública hace apenas unos días otra parte del sumario, por cierto) . Al murciano Sánchez le vigila de cerca su socio en el gobierno regional, Ciudadanos, que amenaza con retirarle el apoyo si es imputado. Al fin y al cabo Albert Rivera también está de campaña y haciendo una vez más bandera de la lucha anticorrupción.

SALPULLIDOS NARANJAS, VENEZUELA E ITVs

¿Es que los naranjas no tienen algún salpullido corrupto?. Haberlo lo ha habido, aunque comparado con lo descrito, menor. Tuvieron que abandonar C's la número tres en Madrid, Eva Boroxpor su relación con la red Púnica.También han tenido alguna baja a raíz de los Papeles de Panamá y problemas en Murcia por pagos irregulares en el 20-D. En lo que atañe a Podemos, hace meses que hay tormenta por una supuesta financiación desde Venezuela y hasta de Irán. Pero todavía no se sabe a ciencia cierta si además de truenos mediáticos caerá agua, puesto que los tribunales, hasta el momento, han dado la razón a los de Pablo Iglesias archivando las causas. Lo más parecido a una 'oveja negra' ha sido Juan Carlos Monedero, que se marchó por sus irregularidades con Hacienda.

Catalunya tampoco se libra de este mal que nuevamente merodeará en campaña: Oriol Pujol se ha convertido en el primer integrante del clan familiar que puede ir a juicio por el caso ITV. El asunto preocupa a los convergentes. Otro bache más en el camino para el aspirante al Congreso Francesc Homs.

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