La cuestión de confianza: con Artur Mas empezó todo

El 'expresident' fue acusado de "subastar" la presidencia cuando propuso lo mismo que ahora ofrece el PSOE

 Artur Mas, en el segundo debate de investidura.

 Artur Mas, en el segundo debate de investidura. / FERRAN SENDRA

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Parafraseando al actual presidente de la Generalitat, que a su vez parafraseaba a Gerard Piqué, se podría afirmar lo siguiente sobre el proceso cara a la investidura: Artur Mas, contigo empezó todo. La recta final de las negociaciones se parece cada vez más al explosivo desenlace de la investidura catalana, hace solo cuatro meses. El acuerdo, si es que lo hay, será ya en el último minuto, como aquel que desembocó en la retirada de Mas y la designación de Carles Puigdemont como 'president'. Pero este martes el PSOE ha tomado prestada una idea con la que Mas trató en su día, sin éxito en aquel momento, de atraer a la CUP: la cuestión de confianza.

Fue antes de la segunda votación de investidura en el Parlament, el 12 de noviembre pasado. Tras el primer 'no' de los cuperos 48 horas antes, Mas propuso someterse a una cuestión de confianza en septiembre del 2016, es decir, un año después de las últimas elecciones catalanas. A efectos prácticos, el entonces candidato a 'president' dejaba así en manos de la CUP su continuidad al frente del Govern. La formación anticapitalista exigía su cabeza de manera inmediata, por lo que ni siquiera estudió su propuesta.

CRÍTICAS DEL PSC

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Pero lo más significativo fue que aquella idea de poner fecha de caducidad a su mandato, que ahora Pedro Sánchez ha copiado para intentar poner de acuerdo a Ciudadanos y a Podemos, recibió ipso facto feroces críticas por parte de los grupos de la oposición, entre ellos del PSC. "No queremos ver cómo se pone a subasta nuestra presidencia", espetó a Mas el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, tras acusarle de estar "dispuesto a todo" con tal de mantenerse en el poder.

Por el mismo flanco atacaron Ciutadans y el PPC. La líder de la formación naranja en el Parlament, Inés Arrimadasreprochó a Mas que entregara "Catalunya a la CUP". "No lo haga porque no se lo perdonará nadie, ni los suyos". Y remachó: "Esta incertidumbre y esta locura ahórreselas, pero sobre todo no arrastre a 7,5 millones de catalanes a esa locura". El jefe de filas de los populares, Xavier García Albiol, le recriminó que esté dispuesto a "devaluar la presidencia" ofreciendo a la CUP un papel "simbólico" de este cargo con tal de perpetuarse en la Generalitat.