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En Comú Podem pasa de marca electoral a alianza fija

Ada Colau podría ser el motor de la confluencia, que busca un ADN ciudadano alejado de la fórmula de viejo partido

La apuesta implica una evolución ideológica de Podemos desde la hipótesis populista laclauniana al "país de países"

Iolanda Mármol

Ada Colau y Pablo Iglesias durante el mitin en la Caja Mágica, en Madrid, el pasado 13 de diciembre.

Ada Colau y Pablo Iglesias durante el mitin en la Caja Mágica, en Madrid, el pasado 13 de diciembre. / DAVID CASTRO

Pablo Iglesias y Ada Colau han empezado a tejer un proyecto que tenían en mente desde otoño, pero cuya implementación real dependía del veredicto en las urnas el 20-D: convertir la fórmula electoral En Comú Podem --Barcelona en Comú, Podem, ICV, EUiA y Equo-- en una alianza permanente capaz de conquistar la hegemonía en el complejo tablero político catalán y aprovechar a debilidad del PSC para tratar de arrinconar al partido de Miquel Iceta en la insignificancia.

La alcaldesa de Barcelona y la cúpula de Podemos trazaron las primeras líneas de una confluencia estable cuando diseñaron la alianza temporal para las generales, pero el propósito de una coalición fija estaba tan condicionado a los resultados de los comicios en diciembre que lo acariciaron y lo dejaron durmiendo en el cajón.

Este diario adelantó lo que entonces era una aspiración embrionaria. Xavier Domènech, número uno de En Comú Podem, confirma ahora que el proyecto para hacer de la alianza un sujeto político permanente se ha puesto en marcha con el respaldo de 12 diputados, el 24,7% del voto y el aval de haber conseguido ser primera fuerza en Catalunya.

ADN CIUDADANO

¿Cómo será esa fórmula orgánica? Los portavoces de las diferentes fuerzas que integran el acuerdo aseguran que todavía no está definida en un documento y que deberá ser sometida al refrendo de sus bases antes de sellarse. Huyen de las palabras “partido", “siglas” y “coalición” porque la nueva política impone también su semántica. Sin embargo, desde la plataforma de Ada Colau reivindican un espíritu ciudadano, con un ADN como el de Guanyem Barcelona, que luego se transformó en Barcelona en Comú (BC), y que sea capaz de incorporar a fuerzas políticas por el cambio que llevan tiempo operando en Catalunya. 

Fuentes de BC admiten que, despejado el horizonte de nuevos comicios autonómicos que les hubiesen obligado a acelerar los procesos, ahora disponen de tiempo para forjar una "estructura ciudadanista" lejos de las negociaciones en los despachos. “Lo bueno es que tenemos ya una experiencia acumulada nada desdeñable: códigos éticos, figuras públicas, etc. Sabemos que las sopas de siglas no funcionan y que es mejor madurar los procesos que precipitar alianzas electorales”, explican.  Desde ICV destacan que lo fundamental es forjar "una alternativa catalana de izquierdas con mentalidad ganadora", en palabras del diputado Josep Vendrell.

COLAU, PERO SIN DEJAR LA ALCALDÍA

Ada Colau, que ya fue el motor de En Comú Podem durante las elecciones del 20-D, volvería a ser clave si la confluencia se consolida. 

La dimisión de Ubasart al frente de Podem dejó al partido de Iglesias carente de liderazgo en Catalunya

“A Podemos la incorporación de Ada a las confluencias nos ha parecido siempre una aportación de primera magnitud. Basta con pensar en el impulso al cambio que imprimió su triunfo en Barcelona o la formidable campaña electoral que hizo en las generales. Su contribución a la remontada fue decisiva”, señalan desde Podemos. El propio Domènech admite, en declaraciones a este diario, que "Ada ya tiene un papel relevante y lo va a tener en el futuro".

A favor de la alcaldesa, el magnetismo que irradia, su creciente peso político y un contexto que la aúpa más que a cualquier nombre de la lista de Iglesias. Podem, el eje catalán del partido morado, está descabezado en Catalunya. La secretaria general, Gemma Ubasartpresentó su renuncia con varios miembros de la dirección el pasado 10 de octubre, tras criticar el enfoque de la campaña del 27-S de Catalunya Sí que es Pot.

PODEM, SIN CABEZA

Aunque formalmente Ubasart mantiene su cargo en la ejecutiva en Madrid, en la práctica su papel es irrelevante y no ha acudido a varias de las últimas citas en la sede de Princesa. En la dirección del partido dan por hecho que presentará su renuncia definitiva cuando pase el vendaval electoral y vuelva reunirse el consejo ciudadano autonómico, previsiblemente en marzo.

La coalición puede substituir a Catalunya Sí que es Pot, tras el fracaso del 27-S

En el interín, Podem vive la paradoja de formar parte de una alianza que es primera fuerza en Catalunya sin tener un líder nítido. Tanto es así que las negociaciones para cerrar la confluencia de En Comú Podem de cara a las generales se llevaron personalmente desde la cúpula de Podemos en Madrid. Íñigo Errejón y Ada Colau son los grandes artífices del acuerdo, con la colaboración de Xavier Domènech, amigo y dirigente de máxima confianza de ambos.

¿Cuál será el equilibrio de fuerzas en este contexto? Es complejo de establecer porque las conversaciones no están muy avanzadas, pero se da por hecho que la fórmula sea cual fuere relevaría la fracasada Catalunya Sí que es Pot -que sólo consiguió 11 escaños en el Parlament-. Su portavoz, Lluís Rabell, se integraría en la nueva alianza, según fuentes de Princesa, pero en un lugar más discreto.

Desde Podemos admiten que lo tuvo todo en contra y quieren reconocerle el trabajo realizado, máxime cuando diseñaron la candidatura para el 27-S confiando en un aterrizaje de Ada Colau que la alcaldesa declinó en última instancia, con la precampaña a punto de comenzar.

Del populismo de Laclau al "país de países"

La dirección de Podemos es consciente de que, sin la alianza con BC, no puede avanzar en Catalunya. Su electorado en este territorio dista de ser una mayoría social y responde a un perfil estrecho: clase obrera sin reivindicaciones identitarias de áreas metropolitanas, que curiosamente difiere del votante medio que partido tiene en lugares como Madrid, donde buena parte de los podemistas son profesionales liberales con un cierto poder adquisitivo y formación superior.

Para conseguir la hegemonía en Catalunya, advirtieron hace meses, necesitaban seducir a capas más amplias de la población, en especial ciudadanía ilustrada que vota cambio, tanto en Barcelona como otras ciudades y con identidad catalana. Es decir, los simpatizantes de Ada Colau. 

Esta “alianza fraternal” entre ambas fuerzas, como les gusta denominarla, tiene su impacto en la línea ideológica de Podemos y en su complejo -y apasionante- tránsito teórico. Desde la hipótesis nacional-popular basada en las teorías de Ernesto Laclau con la que nacen al “país de países” que defienden desde que Colau e Iglesias averiguaron que juntos no suman. Multiplican.