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Mas muestra perfil social pero obvia la corrupción

El líder de CDC acusa al Estado de querer "destruir" a Catalunya aunque le ofrece "diálogo y negociación"

Fidel Masreal

Nube con las 50 palabras más repetidas por Artur Mas durante su intervención en el debate de investidura.

Nube con las 50 palabras más repetidas por Artur Mas durante su intervención en el debate de investidura. / WORDLE.NET

Aviso muy poco sutil de Artur Mas a la CUP en su discurso de investidura. Si no se vota su investidura y no se constituye un Govern, el suyo, el proceso “queda encallado”. Es el mensaje político clave de la intervención del candidato a la reeleción, en un discurso en el que ha cargado duramente contra la “incapacidad” del Estado de asumir la cuestión catalana. Este ha sido el hilo conductor de una intervención cuyo tronco central ha sido un repaso a un programa de gobierno en el que Mas ha querido destacar sus prioridades sociales. No en vano, la coalición Junts pel Sí incluye a ERC y a diputados independientes de perfil progresista.

En plena negociación con la formación anticapitalista, a la que en ningún momento ha citado, como tampoco ha citado la palabra corrupción, Mas ha lanzado dos mensajes. El primero: “Aquí no sobra nadie, repito, nadie”. El segundo, a medio discurso, cuando desgranando el plan de gobierno ha afirmado que todo dependía de que se iniciara la legislatura. Y en el tramo final de la intervención ha avisado de nuevo: “Todo esto pasa por que haya investidura y, por tanto, nuevo Govern. Sin investidura no hay Govern definitivo y, consecuentemente, el proceso queda encallado, al menos durante un tiempo”. Una mención quizá implícita a la posibilidad de ir a nuevas elecciones en marzo si la CUP mantiene su rechazo a la investidura en la votación de este martes, que se repetirá el jueves si Mas no logra la mayoría absoluta.

CARGA CONTRA EL ESTADO

Donde más contundencia ha mostrado el discurso ha sido a la hora de denunciar la "incapacidad" del Estado de asumir su condición plurinacional. En este sentido, numerosas cargas de profundidad. "El Estado no quiere comprender, quiere destruir", ha espetado. E incluso ha desplegado comparaciones como mínimo curiosas: "De la misma manera que hay personas que tienen intolerancia a un alimento, en el Estado hay intolerancia a la realidad nacional catalana".Y en este sentido, ha pronosticado que la desafección irá a más ante una "democracia de baja calidad o seudodemocracia" con "tics y reflejos predemocráticos". Incluso con una referencia en castellano: "¿Quién acepta y quiere vivir en un Estado que persigue criminalmente a quienes promueven las urnas para conocer la opinión de la gente?"

"El Estado no quiere comprender, quiere destruir. Tiene intolerancia a la realidad nacional catalana"

Al mismo tiempo que Mas ha esgrimido la legitimidad del proceso independentistapor la mayoría absoluta en escaños y los votos obtenidos, también ha descartado la declaración unilateral de independencia. "Somos conscientes de que no haber superado el 50% obliga a conducir el proceso teniendo en cuenta la realidad social y política actual del pueblo de Catalunya". Ha propuesto "gestionar la autonomía y construir un Estado" para poder "tener cada día más Estado". Un método, pues, progresivo. De hecho, el líder de CDC ha restado trascendencia a la resolución independentista aprobada este mismo lunes, de la que ha recordado que existe "voluntad de diálogo y negociación". Diálogo que en todo momento ha mantenido pese a la contundencia verbal usada contra el Estado.

Ha llamado la atención que Mas no se haya referido a la inmediata presentación de leyes como la de la seguridad social o la Hacienda propia, como fija la resolución votada. En su calendario, el candidato a 'president' ha hablado de culminar el proceso constituyente de base ciudadana, diseñar las estructuras de Estado, y solo después la "tramitación del anteproyecto de ley del proceso constituyente" y la ley de la llamada transitoriedad jurídica. Y finalmente, la "plena internacionalización del proceso de constitución del futuro Estado":

DISCURSO SOCIAL

El tronco central ha incluido medidas sociales, bajo el epígrafe de "plan de emergencia social". Algunas de las medidas anunciadas estaban ya incluidas en el pacto de gobierno con ERC en el 2012, como la reforma de la renta mínima de ciudadanía hacia una renta de ciudadanía. Eso sí, ha advertido de la "precariedad" de las arcas de la Generalitat para llevarla a cabo, "para no frustrar las justas expectativas". Mas ha combinado un tono en algunos momentos de tinte socialdemócrata con el impulso a la actividad empresarial. Ha prometido resolver cuestiones como los desahucios o los impagos por alquiler. En este tramo del discurso ha enumerado conceptos como bienestar, progreso, equidad y justicia.

"No haber superado el 50% de los votos obliga a conducir el proceso teniendo en cuenta la realidad social de Catalunya"

En materia de empleo, incluso, ha apostado por "un progreso basado en estructuras productivas sólidas y no en modelos especulativos propios de épocas pasadas" y por "una estructura social equilibrada y un mejor reparto de la riqueza", obviando referencias a la reforma laboral que CiU apoyó. En este tramo ha evitado cuestiones espinosas en las relaciones con la CUP, como la privatización que la formación anticapitalista denuncia de la sanidad pública y en especial la cuestión de la corrupción, más allá de dedicar unos minutos a medidas de fomento de la transparencia.

"Ahora que se habla tanto de nueva política, la creación de un nuevo Estado es la mejor manera de hacer nueva política, para hacer las instituciones más cercanas a la ciudadanía", ha comentado Mas su único guiño a espacios políticos como el de Podemos o el 15-M.

METÁFORA FINAL

Como en anteriores discursos, Mas ha finalizado con una metáfora marinera, también dirigida a exigir implícitamente responsabilidad a la CUP: "De nosotros depende que haya navegación, de la mayoría, y llegar a buen puerto", ha afirmado, advirtiendo de nuevo del riesgo de quedar "atracados, inmóviles", pagando un precio "demasiado alto" después de haber preparado "a fondo la travesía". Todo en un tono de alto contenido independentista, de desafío en términos como que "llegados a esta encrucijada hemos de escoger entre subordinación y libertad". Una manera de dejar de lado la llamada tercera vía y abrazar el concepto de Estado propio, el más repetido en una intervención de autoafirmación y de legitimidad para formar Govern.

"De nosotros depende que haya navegación, llegar a buen puerto y no quedar atracados e inmóviles"