LOS PLANES SOBERANISTAS ANTE LA POSIBLE PROHIBICIÓN DE LA CONSULTA

Mas ultima ya su plan b

Ofrecerá un Govern de concentración y comicios plebiscitarios sin siglas al final de la legislatura

Convergència no descarta la suspensión parcial de la autonomía y advierte del precedente de 1934

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante una sesión de control al Govern en el Parlament de Catalunya.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, durante una sesión de control al Govern en el Parlament de Catalunya. / JOAN CORTADELLAS

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FIDEL MASREAL

«Cuando el president dé el paso, hemos de asegurarnos de que ganamos la posición». Así explicaba ayer el número dos de Convergència, Josep Rull, la estrategia de su partido hacia la independencia, según fuentes presentes en un encuentro con las juventudes de CDC. Una estrategia que, ante la previsible impugnación de la consulta, pasará por un Govern de unidad que convoque elecciones plebiscitarias al final de la legislatura.

En plena sacudida interna por la confesión de Jordi Pujol y a poco más de tres meses para el 9-NConvergència afila sus armas.

La batalla está servida y los nacionalistas no excluyen ni la suspensión de la autonomía. «Podría ser que la delegada del Gobierno, Llanos de Luna, se quedara con la gestión de los funcionarios catalanes o la policía, o TV-3», alertó Rull a los suyos.

Hasta el último momento, Convergència y Artur Mas mantendrán su fe en la consulta, su defensa de la legalidad de la misma. Y cargarán contra el Gobierno de Mariano Rajoy por no ser capaz de asumirla legalmente como lo que es: una manera de conocer la opinión de la ciudadanía, no vinculante jurídicamente.

No hacer la consulta como sea

Una vez constatado el veto al plebiscito del 9-N, la fuerza nacionalista no aceptará convocar a las urnas igualmente. «No habría garantías para que las urnas tuvieran recorrido internacional y, ante una posible baja participación, no serían suficientemente legítimas», apuntó Rull.

Las fuentes consultadas destacan que la clave para CDC pasa por afianzar posiciones y no cometer los errores del pasado. Es decir, advierten de no repetir los llamados fets del sis d'octubre de 1934, cuando Lluís Companys proclamó el Estado catalán y el Govern de la Generalitat acabó encarcelado y el Estatut suspendido.

Esta es una cuestión clave. Ante los movimientos sociales partidarios de la desobediencia soberanista para convocar sí o sí la consulta, ante el objetivo de ERC de no dilatar el proceso, la intención de Mas y de su partido es la de «tener preparados los elementos del día D+1», en palabras de Rull. Es decir, convocar un Govern de concentración de los partidarios de la consulta que prepare concienzudamente durante toda la legislatura las elecciones plebiscitarias y, tras ellas, iniciar el tránsito hacia la independencia. «A por todas».

Más que un programa

Convergència quiere además que las elecciones plebiscitarias no consistan solo en compartir un punto del programa electoral, el favorable a la independencia. No. Según dejó claro Rull ante los jóvenes soberanistas, se trata de que «todos los partidos favorables al  creen una cosa nueva, que no tenga el nombre de los partidos, y que deje claro que si te votan y se ganan las elecciones, se dispone de un mandato claro para negociar» la independencia. «A algunos no les interesa y quieren un único punto programático conjunto», lamentó el coordinador general de CDC.

Por si no quedaba claro, ante las posibles prisas de ERC y de otras fuerzas soberanistas, la intención de Rull no es ir a unas elecciones inmediatas o en febrero del año que viene. «Si lo hiciéramos no podríamos ganar la posición una vez adquirida, no tendríamos los elementos del D+1 preparados», señaló Rull. Estos «elementos» son cuestiones como la hacienda propia catalana o la estructura jurídica del futuro Estado catalán independiente. Y además, su idea es que las elecciones plebiscitarias deberían analizarse no tanto por los escaños obtenidos sino por el número total de votos de la candidatura del .

Hasta aquí los planes de Convergència, cuyo punto inicial será el de cargar sobre las espaldas del Gobierno central la decisión de impedir una consulta democrática. Pero si en los siguientes momentos procesales el principal socio de Mas, ERC, no sigue a su lado, la intención inequívoca del equipo de Rull será explicar «sin complejos» quién es el responsable de llevar el proceso hacía una vía ineficaz.

La convicción convergente, con todo, es que los republicanos seguirán junto a Mas, al margen de que algunos dirigentes de Esquerra sean más o menos escépticos respecto de las intenciones realmente soberanistas de CDC.

"La nueva Unió lo entenderá"

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¿Y Unió? En la citada reunión, y siempre según las fuentes presentes consultadas, Rull mostró su confianza «con el nuevo liderazgo de Ramon Espadaler», flamante secretario general de CiU. Rull y muchos otros en Convergència están seguros de que los democristianos quizá «tardarán más», pero no darán la espalda al proceso. «Esta nueva Unió lo entenderá», subrayó Rull.

Y por si alguien lo dudaba, el dirigente nacionalista mostró ante los jóvenes de CDC su «radical» convencimiento en la hoja de ruta hacia la independencia.