Desconvocada la cumbre social por falta de acuerdo

La mayoría de los partidos cuestionan la idoneidad de celebrar la cita antes de conocerse los presupuestos de la Generalitat y si el Estado flexibilizará el déficit

Pere Navarro conversa con Artur Mas, el pasado 27 de febrero en el Parlament.

Pere Navarro conversa con Artur Mas, el pasado 27 de febrero en el Parlament. / JOAN CORTADELLAS

3
Se lee en minutos

La cumbre social de los partidos catalanes prevista para este sábado ha quedado suspendida por la falta de acuerdo sobre el contenido y los objetivos de la cita. El cónclave para acordar medidas contra la crisis ha quedado desconvocado después de que la mayoría de fuerzas cuestionaran la idoneidad de celebrar el encuentro en estos momentos, cuando ni si quiera se conocen las líneas maestras de los presupuestos del 2013, cuando el Govern está a la espera de saber si el Ejecutivo central rebajará el objetivo de déficit y cuando la hoja de ruta impulsada en la cumbre de marzo del 2011 ha sido incumplida en su práctica totalidad. Poco antes de anunciarse la suspensión, el 'president' Artur Mas ha mantenido una conversación con el líder de ERC, Oriol Junqueras, en los pasillos del Parlament y posteriormente ha hablado con el socialista Pere Navarro.

En una conversación informal con periodistas, el 'president' ha justificado la decisión de desconvocar la cumbre ("que no anular", ha matizado) ante el riesgo de que la  cita se convirtiera en un "pim pam pum entre partidos" en el que "el interés partidista pasara por encima de los intereses de país". Mas ha recordado que la propuesta fue iniciativa de Navarro y ha insistido en que solo tenía sentido si era para llegar a acuerdos transversales para dar una imagen positiva.

El PSC ha mostrado su "decepción" por la anulación de la cumbre, pero ha evitado señalar al Govern como culpable del fracaso de la cita. El portavoz socialista en el Parlament, Maurici Lucena, ha asegurado que todos los partidos deberían "pedir excusas" a la ciudadanía por no haber sido capaces de preparar bien la reunión y consensuar medidas que alivien la crisis económica. Los socialistas han justificado que algunas noticias conocidas esta semana justificaban el aplazamiento y, forzando una interpretación positiva, se han felicitado por la disposición del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a flexibilizar el objetivo de déficit. No obstante, Lucena ha lamentado que CiU y ERC hayan diluido parte de los objetivos del encuentro con su pinza parlamentaria, que este jueves ha impedido, por ejemplo, anular la supresión de una paga extra a los funcionarios de la Generalitat.

Recelos

En los últimos días, varias fuerzas ya habían mostrado sus reticencias a la celebración de la cumbre, pero este jueves se han acentuado los recelos, que han desembocado en el aplazamiento de la reunión. El líder de ICV-EUiA, Joan Herrera, ha dado a entender que no asistiría a la cita y ha acusado a Mas de "reventar la cumbre" por no haber invitado a los sindicatos y otros agentes sociales, por no presentar un balance de la cumbre anterior ("en el que se demuestra que más que avanzar, vamos hacia atrás", ha dicho) y por seguir aprobando con la ayuda de ERC medidas que implican recortes y perjuicios contra los funcionarios.

Noticias relacionadas

Por su parte, el portavoz parlamentario del PPC, Enric Millo, ha instado a Mas a posponer la cumbre hasta que se sepan los presupuestos con los que contará la Generalitat, "y más teniendo en cuenta el anuncio del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de entablar un diálogo para flexibilizar el objetivo de déficit". Según el dirigente popular, la cumbre estaba "condenada al fracaso" y solo hubiera servido para que "los partidos se tirarán los trastos a la cabeza unos a otros".

La cita fue propuesta por el primer secretario del PSC durante un debate electoral celebrado tres días antes de los comicios del 25-N, con el objetivo de lograr un frente común en Catalunya contra los recortes que impone la limitación del déficit público por parte del Estado y conseguir un consenso sobre la gestión de las políticas sociales, las más castigadas por la crisis.