20 sep 2020

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Las relaciones entre Catalunya y España

"Me reconforta la mutación independentista de Pujol"

E. H.
BARCELONA

-Puesto que tarde o temprano se abrirá el debate, aclárenos en qué consiste el pacto fiscal que demandará al Gobierno. Habla de gestionar todos los impuestos que se devengan en Catalunya. ¿Todos?

-Casi todos, porque los de aduanas, por ejemplo, ni siquiera los vascos los gestionan. Se trata de gestionar todos los impuestos que se generan y liquidan en Catalunya a través de un organismo, de una agencia que dependa, en todo o en buena parte, de la Generalitat.

-Es decir, el Consorci de la Agència Tributària, previsto en el Estatut…

-Sí, porque eso no lo tumbó el Constitucional. Se podría empezar por un consorcio con el Estado y acabar con una gestión íntegra por parte de la Generalitat de todos los impuestos que se pagan en Catalunya.

-¿Será condición inexcusable para un pacto de investidura en Madrid?

-Sí. Catalunya no puede seguir viviendo por debajo de las posibilidades que genera como sociedad.

-En julio usted anunció que no ayudaría a Zapatero a agotar la legislatura, pero ahora CiU ha reanudado la colaboración con el PSOE.

-El esquema principal no ha cambiado. Lo que pasa es que la situación del Estado es muy delicada, hasta el punto de que se ha hablado del riesgo de intervención. No creo que lleguemos a ese punto, pero para evitarlo hay que hacer cosas. No tenemos ningún compromiso con Zapatero, pero sí con el proyecto del Estado en el que por ahora estamos. En unos años no sé dónde estará Catalunya, pero mientras siga a bordo del barco español, procuraremos mantenerlo a flote. Además, debemos impulsar medidas a nivel estatal que beneficien a Catalunya.

-¿Le ha sorprendido el giro independentista del president Pujol?

-Bien, veo que ha hecho una cierta mutación en este sentido, porque él claramente se había declarado siempre como una persona no independentista. Recuerdo que en el 2007 pronuncié una conferencia solemne en la que hablaba del derecho a decidir sin límites y él no estaba del todo convencido de esa tesis. Percibo que ahora el president Pujol contempla posibilidades que no sé si van en la línea de la independencia, pero sí de que Catalunya pueda tener un Estado propio.

-Le preguntaba cómo ha acogido usted ese cambio de actitud.

-Lo celebro. La mutación de Pujol es reconfortante, porque significa que aquello que antes no veía claro ahora lo ve más claro. Tanto el president Pujol como yo coincidimos en que el Estado propio para Catalunya es una opción a la cual no tenemos que cerrar la puerta, y menos tal cómo evolucionan las cosas en el Estado español, pero también tenemos muy claro que al final esto tiene que responder a una voluntad muy mayoritaria del pueblo catalán. Sabemos que estos momentos, marcados por las consecuencias de la crisis, nos obligan a plantear las cosas de manera que no generen un conflicto dentro de Catalunya. Es decir, a dar prioridad a las demandas que más unen a la ciudadanía, como por ejemplo el pacto fiscal.

-CiU apoyó las consultas independentistas, y el 10 de abril se celebra una en Barcelona. ¿Votará el president de la Generalitat?

-Yo tengo un dilema, sinceramente, casi personal. Porque ahora, además de ser el Artur Mas ciudadano, soy el presidente de Catalunya, y por tanto me siento presidente de los siete millones y medio de catalanes y catalanas. Y de estos siete millones y medio, muchos están a favor de un Estado propio, pero hay muchos otros que están en contra. Tengo este dilema: día 10 de abril, si se hace esta consulta, decidir si Artur Mas tiene que ser un ciudadano como cualquier otro y votar como tal. En el segundo caso sé qué votaré, lo he dicho muchas veces. Este es un dilema que tengo que resolver.

-A raíz de la crisis y de la necesidad de adelgazar la Administración, en el PP y el PSOE se atisban pulsiones recentralizadoras. ¿Le inquietan?

-Hay un mar de fondo, en el sentido de que todo esto del Estado autonómico ha ido demasiado lejos. En Madrid existe la percepción de que el Estado ha perdido mecanismos de poder. A mí no me corresponde juzgar si el Estado de las autonomías ha ido demasiado lejos o no, no lo sé. Lo que sí que sé es que Catalunya no ha ido demasiado lejos, al revés, se ha quedado corta, eso sí lo sé. Por lo tanto, hagan lo que hagan con el modelo autonómico, a Catalunya que no la toquen.

-¿Una reforma del modelo de Estado que deje a Catalunya al margen?

-Que el PP y el PSOE hagan lo que tengan que hacer con el Estado de las autonomías, pero si ahora hay que hacer algo es por sus pecados originales. El pecado original es el café para todos, para frenar a Catalunya y Euskadi. Y en ese pecado original ahora deben de buscar la penitencia. Pero cuando la busquen que no nos miren a nosotros, ni seguramente a los vascos, porque nosotros en su momento ya advertimos de que esto del café para todos era un error. Los responsables ellos, no nosotros.

-Desde su victoria en las urnas ha concedido mucho protagonismo al señor Duran Lleida, y ha reservado para Unió un papel importante en el Govern y el sottogoverno. ¿Pasamos del tripartito al bipartito? -No, no existe el bipartito, aunque es cierto que Unió tiene un peso relevante en el Govern. Eso tampoco tiene que sorprender a nadie, porque nosotros nos presentamos a las elecciones como CiU. No se trata de hacer un reparto de cuotas, sino de otorgar responsabilidades a personas solventes, con cara y ojos, sean de Convergència o sean de Unió. Es evidente que el peso de Convergència debe de ser superior, claramente superior, porque también nosotros llevamos el peso principal dentro de la federación de CiU.

-Sí se ha percibido que había un reparto de cuotas entre Convergència Democràtica y Unió, incluso en el fichaje de independientes.

-En absoluto. De la misma manera que he ido a buscar gente de fuera, con más razón aún me esforzaré para que la gente de dentro, y cuando digo de dentro me refiero tanto a Convergència como a Unió, esté con el máximo ánimo e ilusión para hacer el trabajo que se tiene que hacer. Y si hay gente de primera fila de Unió disponible para asumir responsabilidades, pues yo no tengo ningún inconveniente en que estén dentro del Govern, incluso en áreas importantes como las que están llevando.

-Aprovechando la paz interna que brinda a la federación el hecho de haber regresado al poder, ¿aspira a profundizar en la integración entre CDC y Unió?

-Hombre, todo en la vida es mejorable, todo está sujeto a posibles mejoras, y CiU no es una excepción. Pero para nosotros esto no es la prioridad, sinceramente. CiU está lo suficientemente sana interiormente, lo suficientemente estable como para no tenerse que preocupar de su funcionamiento orgánico, al menos como tema principal. Eso fue un problema para el tripartito, pero nosotros nos podemos ocupar más del país que de nosotros mismos. A mí solo me preocupa la salud de Catalunya y la salud de la Generalitat .