La lucha por las libertades (1)

Artículo de Andreu Mayayo, historiador: 'Épica independentista'

En el homenaje a Xirinacs se dio gato por liebre y no importó caer en el sainete

Fotografía de la manifestación del 1 de febrero de 1976.

Fotografía de la manifestación del 1 de febrero de 1976. / MANUEL ARMENGOL

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ANDREU Mayayo
HISTORIADOR

El acto de homenaje aLluís Maria Xirinacscelebrado el pasado lunes en el Palau de la Música tenía como objetivo dotar de épica al independentismo catalán. Una corriente ideológica (más bien un sentimiento) en alza, según sus pregoneros, dispuesta a hegemonizar el espacio político del soberanismo. Tras el intento de vender a Terra Lliure como la palanca de Arquímedes del crecimiento del independentismo político, ahora le toca a la figura polémica delcaptaire de la pau,convertido en protomártir y cuerpo místico de la nación.

En un abarrotado Palau, el acto empezó con unos figurantes recorriendo el pasillo central coreando la consigna¡Poble català, posa't a caminar!Luego subieron al escenario y ante la agresión delos grisesrespondieron blandiendo unaesteladay coreando a pleno pulmón: "inde, in-de-pen-dèn-cia-a". Finalmente se congeló la escena teatral en la que se recreó la foto legendaria de Manel Armengol

Con tal puesta en escena no es de extrañar que el cronista deVilawebescribiera que el homenaje empezó con la "representación de la manifestación por la independencia" de 1976. No vamos a ser crueles, ni estúpidos, de matar al mensajero. Hay que tirar de las orejas al emisor de tal patraña, digna de estudiarse en las universidades como paradigma de manipulación histórica.

Vayamos por partes. Aquella manifestación fue proamnistía, convocada por la Assemblea de Catalunya, el Consell de Forces Polítiques de Catalunya y diversas entidades ciudadanas. La solicitud del permiso corrió a cargo deJoan Frías,en calidad de presidente de la Federació d'Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB). Los gritos, por consiguiente, fueron a favor de la amnistía y no de la independencia. Así mismo, las pocas banderas que ondearon eran cuatribarradas y noestelades.Otra impostación errónea es el lema¡Poble català, posa't a caminar!, que surgió meses más tarde en el marco de la Marxa de la Llibertat. Finalmente, la caracterización del personaje deXirinacstambién es falsa, ya que no se corresponde con la persona de chaqueta blanca (a punto de ser aporreada por la policía), situada al lado deFerran García Faria.Una simple ojeada a la secuencia de las 18 fotos deArmengolnos presenta a unXirinacscon anorak oscuro, por cierto, enlazado por el brazo con el dirigente socialistaJoan Reventós.

Puesto que lo único parecido con la realidad sonlos grises,los guionistas hubieran podido rizar el rizo y substituirlos por los Mossos d'Esquadra con elconsellerJoan Saura al frente. A los espectadores alfabetizados enPolòniales hubiera encantado.

Xirinacsfue uno de los símbolos más notorios de la lucha por la amnistía, con huelgas de hambre y sentadas ante la Modelo incluidas. Su condición de sacerdote escolapio empujó a numerosas personas vinculadas a movimientos por la paz y los derechos humanos, principalmente de carácter eclesiástico, a promover su candidatura al Senado bajo el lemaTu voto contra la violencia,bendecida también por elpresident Josep Tarradellas.MosénXirinacsresultó elegido en las primeras elecciones de 1977 gracias al apoyo recibido de los votantes procedentes del catolicismo catalanista de UDC y CDC. Los votos que abogaban por la independencia de Catalunya eran irrisorios.

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El problema principal, pero, no es la manipulación histórica sino la ocultación de la responsabilidad deXirinacsen la falta de políticas públicas de la memoria en nuestro país.Joel Joanperdió la oportunidad histórica de leer la intervención antológica del senador, que renunció a sentarse en su escaño hasta la consecución de la amnistía, en la sesión del 14 de octubre de 1977.Xirinacs,en nombre del Grupo de l'Entesa dels Catalans, exponía las razones del voto favorable al proyecto de ley de amnistía afirmando: "El texto tiene grandes méritos, quizás los solos que hoy se pueden conseguir. Es la primera ley de nuestras Cortes democráticas. Debemos estar orgullosos por ello (...) es el punto final de un sistema y el principio de otro. Largo fue el primero y laboriosa la transición del segundo". Para el emocionado senador, la amnistía había sido una conquista de la movilización popular "en contra de la voluntad decidida de no darla por parte de los vencedores". Y finalizaba sin paliativos: "Amnistía quiere decir amnesia. Ya no recuerdo nada. No voy a hablar de este pasado. Combatiré sus reliquias en el presente con todas sus fuerzas. Me voy a sentar en el Senado desde el momento de la aprobación de esta amnistía (Risas y rumores)".

Xirinacs,con el paso del tiempo, el ostracismo político y su renuncia al sacerdocio, quiso renegar de estas y de otras palabras y reinventarse a sí mismo escupiendo bilis contra los líderes de la transición. Lean, por favor, el meneo que le dioJosep Benet en el libroEscrits en defensa pròpia.Mientras la épica pujolista deEls fets del Palaude 1960 es consistente, por lo menos real, la recreación virtual de una transición ucrónica por parte de algunos independentistas es patética, e intolerable si, además de sublimar los deseos, se da gato por liebre, pasando, sin el menor sentido del ridículo, de la épica al sainete.