Guerra en Oriente Próximo
Ignacio Álvarez-Ossorio

Ignacio Álvarez-Ossorio

Catedrático de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Complutense de Madrid.

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¿Es posible una Gaza sin Hamás?

La Autoridad Palestina piensa volver a la Franja sobre un tanque israelí, las soluciones del Gobierno Netanyahu son extremas y se subestima la capacidad de resiliencia de la formación islamista

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Milicias Hamás

Milicias Hamás / Mohammed Saber / Efe

Entre los escenarios barajados para la Franja de Gaza tras la guerra, no hay ninguno que contemple –ni de manera remota– la posibilidad de que Hamás conserve el poder. Todos los análisis coinciden en que la formación islamista firmó su sentencia de muerte con los ataques del 7 de octubre y que sus días están contados. No obstante, se suele pasar por alto la capacidad de resiliencia de dicha organización que, desde su creación en 1988, ha atravesado todo tipo de tribulaciones de las que ha logrado salir, al menos hasta el momento, relativamente airosa.

Tras la victoria electoral de Hamás en 2006, Israel decidió aislar a la Franja de Gaza del mundo imponiéndole un bloqueo por tierra, mar y aire, y declarándola 'entidad enemiga'. Al hacerlo, confiaba en que la situación se hiciera ingobernable y el movimiento islamista perdiera su base de apoyo. No contento con ello, lanzó una serie de ofensivas para destruir sus milicias armadas y asesinar a sus principales dirigentes. No obstante, ni la operación Plomo Fundido, ni Pilar Defensivo, ni Margen Protector, ni tampoco Guardián de los Muros consiguieron minar su autoridad. Peor aún, dichas campañas provocaron un elevado número de víctimas civiles y radicalizaron sus posiciones.

Tras la actual campaña contra la Franja de Gaza, se han puesto sobre la mesa diferentes planes para el 'día después' coincidiendo todos ellos en descartar cualquier papel de Hamás en la fase posbélica. Estados Unidos y la Unión Europea consideran que la mejor opción sería que la Autoridad Palestina recuperara el control de la Franja, aunque el primer ministro, Mohammed Shtayyeh, ha advertido que no volverán a Gaza sobre un tanque israelí y que se necesita una solución integral para el conjunto de los territorios ocupados. Parece evidente que la Autoridad Palestina, cuya legitimidad está fuertemente erosionada en Cisjordania, considera el retorno a Gaza como una misión de alto riesgo, porque podría ser acusada de colaboracionista de las fuerzas de ocupación y duda de la capacidad de la comunidad internacional para financiar su reconstrucción. 

El Gobierno Netanyahu ha insistido en la necesidad de que Israel controle plenamente la seguridad de Gaza para evitar un rearme de la milicia islamista. Algunos de los miembros de su Gabinete son partidarios de reconstruir las colonias que fueron desmanteladas por Ariel Sharon en 2005 e, incluso, de soluciones más extremas, como la expulsión de sus dos millones de habitantes al Sinaí. Recientemente, Gila Gamliel, ministra de Inteligencia, recomendó a la comunidad internacional: "En lugar de enviar dinero para reconstruir Gaza o a la fallida UNRWA [Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo], puede ayudar a financiar el reasentamiento y ayudar a los habitantes de Gaza a construir sus nuevas vidas en sus nuevos países de acogida". Avi Dichter, ministro de Agricultura y exjefe del Shin Bet, fue mucho más claro: "Estamos desplegando la 'nakba' en Gaza: Gaza Nakba 2023. Así es como terminará", en referencia a la limpieza étnica de 1948 que se saldó con la expulsión del 80% de la población palestina de sus hogares.