Opinión | Guerra en Oriente Próximo

Eugenio García Gascón

Gaza y la expulsión de la población palestina

En 1948, el logro central de los judíos consistió precisamente en la expulsión de casi toda la población árabe, y eso se está repitiendo en esta segunda guerra de la independencia

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Centenares de palestinos están siendo expulsados de sus tierras en Cisjordania

Centenares de palestinos están siendo expulsados de sus tierras en Cisjordania / Ricardo Mir de Francia

La invasión terrestre de la Franja de Gaza sigue adelante. Después de más de dos semanas de preparativos, las tropas avanzan cada día un poco más en dirección al corazón de la Ciudad de Gaza, que ya está asediada. El objetivo declarado es la eliminación de las fuerzas de Hamás, desde los círculos de poder más elevados hasta los milicianos que operan sobre el terreno.

Durante los últimos días el ejército israelí ha informado de la muerte de algunos responsables del Movimiento de Resistencia Islámico, que es el significado del acrónimo Hamás, pero puede decirse que se trata de combatientes de cargos de las milicias de segundo y tercer rango, mientras que los auténticos líderes políticos y militares siguen en paradero desconocido.

De hecho, algunos de los principales líderes, como el político Ismail Hanniya, están en el extranjero, a mucha distancia de Gaza, y hacen declaraciones a medios foráneos sobre la marcha de la guerra e incluso sobre las demandas de Hamás en la negociación para el canje de prisioneros que coordina Catar. La situación de los líderes que se mueven en el extranjero no parece que vaya a cambiar en el futuro más inmediato.

El primer ministro Benjamin Netanyahu y el titular de Defensa Yoav Gallant insisten en que no pararán hasta acabar con todas las emanaciones de Hamás, desde lo más alto a lo más bajo, pero este objetivo representa más bien una ilusión a día de hoy que no parece estar a la vuelta de la esquina, sino que, si se consigue, lo que es incierto, solo se logrará después de un prolongado periodo de tiempo y muchas bajas.

Un objetivo más terrible que sí parece estar al alcance de la mano es la expulsión de toda la población palestina que hasta ahora habitaba en la mitad norte de la Franja, hasta Wadi Gaza, la zona que está siendo arrasada por los bombardeos de la aviación día y noche.

En esa región norte habitaba hasta el 7 de octubre aproximadamente la mitad de los 2,3 millones de habitantes que tiene toda la Franja. No está claro cuántos quedan allí hoy. Según algunas estimaciones israelíes son alrededor de trescientos mil los palestinos que han desoído la orden del ejército de marchar hacia el sur.

En la memoria individual y colectiva de esos refugiados está lo ocurrido en 1948, cuando las milicias judías expulsaron a unos 750.000 palestinos y jamás les permitieron regresar a sus pueblos. Así desaparecieron alrededor de 750 pueblos y aldeas, y pudo establecerse el estado judío en las tierras que hasta ese momento habían sido palestinas.

Israel sigue pidiendo cada día a los palestinos que se han quedado en el norte que se marchen inmediatamente al sur. El primer ministro Netanyahu señaló el otro día que esta es la segunda guerra de la independencia de Israel. En 1948, el logro central de los judíos consistió precisamente en la expulsión de casi toda la población árabe, y eso se está repitiendo en esta segunda guerra de la independencia. Parece un objetivo central de Israel que prácticamente ya se ha logrado.

El ejército dice que, en su avance, está soportando una resistencia menor de la esperada. No obstante, el goteo de soldados muertos es una circunstancia que tiene mucho peso, aunque los soldados muertos dentro de la Franja en los últimos días son un número ínfimo en relación a los judíos que murieron a manos de Hamás el 7 de octubre, incluidos 320 soldados.

En la guerra hay un tiempo militar y otro político que no siempre confluyen. El tiempo militar es el que precisa el ejército para cumplir la misión que se le ha encomendado de acabar con Hamás; es un tiempo prolongado. El tiempo político es el que el gobierno israelí puede aprovechar hasta que el presidente Joe Biden diga basta; es más corto. El tiempo militar avanza más lentamente que el político y no sabemos cuánto será necesario para que se rompa el equilibrio entre los dos tiempos. De momento, Netanyahu tiene luz verde de Washington para continuar, y parece que esa luz verde no se extinguirá muy pronto, de modo que los israelís van a aprovechar la situación para continuar avanzando por tierra.