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Hollywood en huelga

Actores y guionistas exigen un marco laboral acorde con los cambios que ha experimentado la industria audiovisual

Diez claves para entender la huelga de actores en EE.UU. y su enorme impacto en Hollywood

Diez claves para entender la huelga de actores en EE.UU. y su enorme impacto en Hollywood

La fábrica de los sueños ha dejado de fabricarlos. Desde el pasado jueves, Hollywood está en huelga casi total (los directores quedan al margen), al unirse a la ya vigente protesta de los guionistas un paro aún más multitudinario, el de los actores. Se trata del primer paro que reúne a guionistas y actores en 63 años.

Bastan unas cuantas cifras para entender la magnitud de lo que ocurre en Estados Unidos. La última protesta de los guionistas, en 2008, duró tres meses y representó un impacto económico de 2.500 millones de dólares y la pérdida de miles de puestos de trabajo en una industria audiovisual que genera 2,4 millones de empleos en todo el país y 186.000 millones de dólares en salarios. No se trata solo de los más directamente afectados, sino de todo un entramado que incluye desde agentes a técnicos, desde constructores a empresas de 'catering' o comunicación. Una estructura enorme que ahora se tambalea, como ya se ha podido comprobar en los dos meses de la huelga de guionistas, con un 80% de las producciones y los rodajes parados, especialmente los programas nocturnos conocidos como 'talk shows'.

Esta huelga conjunta parte de reivindicaciones no atendidas por la patronal, entre las cuales destacan la salarial, en atención al aumento del coste de la vida y la que se refiere a unas mejores condiciones de trabajo. En el caso de los guionistas, por la utilización de menos recursos por parte de las productoras y por la precarización de la labor en equipo. Y en el de los actores, por la asunción de los gastos que tienen que invertir en participar en 'castings'.

La primera del 'streaming'

Pero la protesta adquiere una magnitud distinta por cuanto es la primera que se produce en tiempos de 'streaming', es decir, en una nueva dimensión de la industria del espectáculo, caracterizada por la irrupción de las plataformas que han cambiado las reglas del juego, en un momento en que el ritmo de las producciones ha decaído (un 24% menos respecto a 2022).

El 'streaming' ha significado trabajar en series más cortas que antaño y un descenso en el cobro de derechos, a causa de la falta de transparencia en las cifras de audiencia global. A ello se une una reivindicación novedosa que no afecta únicamente a Hollywood, sino a la industria en todo el mundo: la irrupción de la inteligencia artificial puede interferir en el trabajo de unos y otros, por suplantación o por réplica incontrolada de la imagen.

La industria del cine ha experimentado un cambio radical en los últimos años, que ha llevado a una nueva relación con los espectadores. Sin embargo, las relaciones con sus profesionales siguen las mismas pautas de hace décadas. La reclamación de los huelguistas de mayor transparencia sobre la emisión de sus obras y de poder tener más control sobre lo que se haga de ellas responde a este desajuste entre el marco laboral y la nueva realidad del consumo audiovisual. El pulso entre estudios y plataformas, por un lado, y guionistas y actores, por el otro, se resolverá forzosamente con una negociación.

Y lo que salga de ella será trascendental, porque servirá de referente para otras industrias audiovisuales del mundo. Aunque las nuevas tecnologías abran un abanico enorme de posibilidades, el cine no puede relegar o desatender su parte más creativa y artística, porque sin ella no podría existir. Como afirmaba un activista: "Esto no va solo de actores, ni de escritores, sino que es el alma del entretenimiento".