Opinión | ASUNTOS PROPIOS

Núria Navarro

Núria Navarro

Periodista

Eva Baltasar, finalista del Booker Prize: "Escribo en un cuarto sin apenas luz natural"

El deshielo de 'Permagel'

‘Boulder’ de Eva Baltasar se convierte en la primera novela en catalán finalista del Booker

Eva Baltasar viaja a Londres para participar en el Booker International Prize

Eva Baltasar contra

Eva Baltasar contra / Joan Cortadellas

Con la novela 'Boulder', escrita en catalán, Eva Baltasar ha conseguido sin pretenderlo dos cosas: 1/ que Almodóvar quiera adaptarla al cine, y 2/ ser una de las cinco finalistas al International Booker Prize, el más codiciado de las letras anglosajonas. Tras participar en un vermut poético de CaixaForum, escoltada por su editora, Maria Bohigas, y su pareja, la impresora Elisenda Romanyà, está esta tarde en el Sky Garden de Londres, donde se emite el fallo. [Va zen porque su cabeza está okupada por una nueva novela].

Antes de nada, ¿le ha llamado Almodóvar?

A mí no. Y mi agente sabe que si no hay nada en firme, no hace falta que me explique. Lo que sea, se verá.

¿Es fan del manchego?

Soy bastante lectora de autores muertos y no soy cinéfila. Lo poco que he visto de él, me ha gustado. Y es gracioso, una vez soñé con el tráiler de 'Boulder': un barco atravesaba el mar, sonaba una música con mucha percusión, aparecía una discusión entre dos mujeres.

No parece muy emocionada. ¿Es tan fría como parece?

Diría que no –con mis hijas [la mayor tiene 20 años] soy muy cariñosa y con mi pareja, también–, pero hay gente que me dice que sí. Miro atrás y me veo como una peonza, de aquí para allá, cayéndome hostias de todas partes. He aprendido a poner límites cuando siento que alguien pretende manipularme. Digo "no, gracias" con total tranquilidad.

"He aprendido a poner límites cuando siento que alguien pretende manipularme"

¿Cómo era de chica?

Solitaria. Mis padres trabajaban y, pese a vivir en una comunidad con un parque infantil y una piscina, a mi hermana y a mí no nos dejaban salir. 

¿Por qué?

Por miedo, supongo. Lo mirábamos desde la ventana. Tuve la suerte que mi madre era del Círculo de Lectores y que un día me hizo el carnet de una biblioteca. A los 10 años leía compulsivamente, en mi cuarto, comiendo galletas o chocolate que compraba a escondidas. Y a esperar a los 18 años, con paciencia, sin enfrentamiento.

"Yo me he sentido siempre escritora. Siempre puse la escritura por delante"

Empezó a escribir antes, ¿no?

A los 3 años llenaba las libretas amarillas que me daban en la escuela. Y durante toda la infancia y adolescencia escribí un diario. Yo me he sentido siempre escritora. Siempre puse la escritura por delante. No con el objetivo de poder vivir de ella, pero no quería casarme con ningún trabajo porque intuía que me desviaba de la libertad . He limpiado casas, he sido camarera, ayudante de un pastor, técnica de ayuntamiento, he trabajado en la educación pública y privada.

Eva Baltasar Contra color

Eva Baltasar Contra color / Joan Cortadellas

¿Siempre tuvo seguridad en sí?

Sí. Aunque durante los años que viví de payés quemé mucha poesía en la chimenea. Hasta que un día –tenía 28– me enamoré de una mujer, Laia, y escribí un poemario amoroso. Como no quería regalarle cuatro folios mal grapados, me presenté al Premi Miquel de Palol y lo gané [y acabó casada con ella 10 años]. Durante una década mi manera de publicar fue presentándome a premios.

"Tengo tanto desorden en la cabeza, está tan poblada de imágenes, que necesito que el entorno esté vacío"

Ahora es finalista del Booker.

Y estoy muy contenta, pero tengo la suerte de estar trabajando en una nueva novela. No quiero salir de ella.

Cuente, cuente.

Solo puedo revelar que no hay maternidad ni sexo.

Vaya. Dibuje el lugar donde la escribe.

Escribo en una habitación interior, sin apenas luz natural. Es como una celda de monja. Solo hay una cama y un escritorio. Cuando entro ahí, estoy en paz. A veces he pensado que tengo tanto desorden en la cabeza, que está tan poblada de imágenes, que necesito que el entorno esté muy vacío y ordenado. Por eso seguramente medito.

¿Medita o reza?

Me voy a pasear por la riera de Cànoves, me siento en una piedra y escucho. Esa es mi forma de rezar.

"Soy muy decimonónica"

¿Un puntito de misantropía?

Digamos que estoy más a gusto estando sola, en  Cardedeu, o en el de mi pareja, en el Alt Empordà. Soy muy decimonónica yo.

¿Qué suele pasar en esa habitación propia?

Parto de paisajes de mi vida –como la protagonista de 'Permagel', compartí piso en el Eixample; como la de 'Mamut', me marché al Berguedà, con una hija de 2 años, a una casa sin luz–, pero necesito encontrar una voz. Hablo con el espíritu santo –estudié con los curas– y le pido: «Por favor, una imagen para empezar el libro». Y aprovecho la boca de los personajes para mostrar incomodidades que también yo sufro. 

"Estamos en la intemperie, quizá tanto como hace cinco o seis siglos"

¿Su mayor incomodidad?

Vivimos en sociedades en las que nos creemos seguros, pero estamos en la intemperie, quizá tanto como hace cinco o seis siglos. Apretamos un botón y se enciende la luz, pero un día puede no encenderse. Por contra, antiguamente, si te preocupabas de buscar leña y tenías un lugar para hacer fuego, te asegurabas la luz y el calor. Esta provisionalidad me resulta muy incómoda.