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UN FENÓMENO LITERARIO

El deshielo de 'Permagel'

El boca oreja consolida el éxito del debut novelístico de la poeta Eva Baltasar tras ser una de las revelaciones de las letras catalanas del pasado Sant Jordi

Anna Abella

Eva Baltasar, poeta y autora de Permagel. 

Eva Baltasar, poeta y autora de Permagel.  / CLICK ART FOTO / EDDY KELELE

Viendo documentales de ciencia, Eva Baltasar (Barcelona, 1978) se graduó como “exploradora del lenguaje”, función que a veces tienden a ejercer, afirma, los poetas como ella. Fue al quedársele grabada “la sonoridad excepcional y la imagen muy potente” que transmitía la palabra ‘permagel’, que definía una capa de tierra en las regiones polares que no se deshiela nunca. Y la usó para dar título a su debut novelístico y como metáfora de la membrana con la que se protege del mundo su protagonista, una mujer de hoy, lesbiana y suicida, que, en poco más de tres meses de su llegada a las librerías, se ha ganado a lectores de toda clase y condición, que han roto esa capa helada, confirmándola como una de las revelaciones del año

Gracias a un boca oreja que se ha extendido como mancha de aceite, al que se han sumado crítica y libreros, las apenas 180 breves páginas de ‘Permagel’ (Club Editor) ya llegaban a Sant Jordi como uno de los libros favoritos. Y no defraudaron: fue una de las 10 novelas más vendidas en catalán de la ‘diada’ y ahora lleva dos semanas liderando el ‘ranking’ de EL PERIÓDICO. Acumula cuatro ediciones -6.000 ejemplares- y la editorial está a punto de lanzar la quinta, con 4.000 más. Además, acaba de vender la traducción al francés y ultima la castellana

Baltasar, autora de siete poemarios (entre ellos los premiados ‘Laia’, ‘Medi aquàtic’, ‘Vida limitada’ y ‘Animals d’hivern’), que con la novela había quedado finalista del Premi Sant Joan 2016, no tiene ningún miedo de que su propio ‘permagel’ se deshiele pero admite que si algo lo “resquebraja es la compasión”. “Somos hijos de la tierra y, a imagen suya, creo que todos tenemos capas. Aunque no tienen por qué ser de hielo, ¿no? Hay cortezas, mantos, corazas emocionales y mentales que arrastramos y que nos aislan y protegen, o eso creemos”.

La narración, en la que emerge el lenguaje poético que tanto domina, fluye como un monólogo en voz alta de la protagonista, licenciada en Historia del Arte con muy ocasionales fuentes de ingresos, como un trabajo de ‘au pair’ en Escocia, que disfruta del sexo y la lectura de biografías y filosofía, y que reflexiona sobre su vida, que intenta comprender. “El libro es una suerte de confesión al lector donde ella reconoce que miente a los demás por una cuestión de supervivencia”, señala la autora sobre su personaje, al que rodea un entorno femenino de amantes, hermana, sobrina y madre. “Quería hacer hablar a una mujer y rebusqué en mi cabeza. Su voz es una voz mía, no la única, pero muy mía. Fue fácil recurrir a ella y dejarla hablar”, asume Baltasar, que opina que quizá sea la “honestidad” de la protagonista, “que hace lo que siente y dice lo que piensa”, lo que la convierten en atractiva para el lector.   

"En temas como el lesbianismo, el sexo, el suicidio o la no-maternidad aún es necesario reivindicar la libertad personal"

Eva Baltasar 

Ella abre la puerta a sus pensamientos más íntimos, a temas como el lesbianismo, el sexo, el suicidio o la no-maternidad, que la sociedad a veces aún ve como tabú. “Para mí no son tabús –puntualiza la escritora-. Los he vivido, de más cerca o de más lejos, y tras vivirlos me los he cuestionado. Yo escribo sobre la vida y sobre lo que conozco y ‘Permagel’ es un reflejo ficcionado de mi realidad”. Y en cada uno de estos temas, opina, aún es necesario “reivindicar la libertad personal”. Y Baltasar lo hace a través de “la vida vivida y la escritura”. 

Su editora, Maria Bohigas, no cree que la clave del éxito radique en el perfil de la protagonista, con la que los lectores no se identifican tanto. Lo que sí funciona es, afirma, “que estos hacen suya su forma de relacionarse consigo misma y con los demás y unas reflexiones muy agudas, que ponen nombre a cosas que mucha gente descubre que lleva dentro”.    

"Vivimos en una sociedad tan acelerada, nos sentimos tan deudores de la hiperconectividad, somos tan consumidores de estímulos que nos alejan de nosotros mismos que es casi un milagro que alguien se pare para estar consigo mismo"

Y quizá esa exploración del mundo interior tenga algo de reivindicación de la soledad como forma de sentirse en paz con uno mismo. “Vivimos en una sociedad tan acelerada, nos sentimos tan deudores de la hiperconectividad, somos tan coleccionistas de relaciones vacías, tan consumidores de estímulos que nos alejan de nosotros mismos que es casi un milagro que alguien se pare para estar consigo mismo. Pero la soledad es una condición indispensable para conocernos a nosotros mismos, para pensar, crear, para existir en plenitud. Yo quiero esta vida plena y por eso mantengo mis espacios de soledad”. 

Por ello, Baltasar se siente más cómoda con una vida misantrópica junto a la gente que ama y lejos del ruido de la gran ciudad. Y por ello afronta el éxito “tal como viene y con gratitud”, dejando que pase por encima suyo sin alterarla demasiado mientras hace “de madre de ‘Permagel’, acompañándola en sus primeros pasos”. Pronto tendrá dos hijos literarios más, ‘Boulder’ y ‘Mamut’, que cerrarán una trilogía de protagonistas femeninas. Pura casualidad, asegura, en esta era de “efervescencia feminista”. 

Temas: Libros

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