Opinión | NEWSLETTER

Gemma Martínez

Gemma Martínez

Directora adjunta de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

Sánchez saca la chequera para la cesta de la compra

Mejor dar ayudas temporales a las familias en función de su renta que limitar el precio de los alimentos

El presidente Pedro Sánchez, con Salvador Illa, Jaume Collboni y Lluïsa Moret, este domingo en Barcelona

El presidente Pedro Sánchez, con Salvador Illa, Jaume Collboni y Lluïsa Moret, este domingo en Barcelona / ELISENDA PONS

El huevo es ahora un bien casi de lujo. Lo que antaño era una fuente de proteína barata devorada por los españoles, que de media consumen 270 unidades al año, se ha encarecido un 36% en doce meses. Media docena de huevos grandes cuesta hoy en mi supermercado 1,30 euros, frente a los 0,95 euros que pagué hace un año. Este incremento duplica el registrado por el conjunto de la cesta de la compra y quintuplica el del IPC general.

El encarecimiento, como explicó este domingo Núria Navarro, es consecuencia del mayor coste del pienso, el encarecimiento de la energía y la menor disponibilidad de animales por la gripe aviar. La espiral alcista de los precios presiona la rentabilidad de las 5.000 granjas que existen en España y que tienen dificultades para repercutir el alza de los costes en el precio final. Estas explotaciones cuentan con 47 millones de gallinas ponedoras, cifra que mengua a la carrera. Basta el ejemplo de Catalunya, que dispone de 4 millones de gallinas frente a los 11 millones de 2005.

Saber hasta cuándo continuará subiendo el precio del huevo es imposible, pero puede que en 2023 se modere dado que el Gobierno pretende introducir mecanismos para contener el coste de los alimentos. Así lo anunció ayer Pedro Sánchez en un acto en Barcelona. Más que establecer un tope al precio de los alimentos básicos, como propone la vicepresidenta Yolanda Díaz, el Ejecutivo podría inclinarse por ayudas directas a las familias, en función de su renta, a modo de vale mensual.

Pedro Sánchez, que volverá a tirar de chequera para combatir la inflación, hará bien en dar ayudas en vez de limitar los precios de los alimentos. Pero los subsidios tendrán que ser temporales y restringidos solo a los consumidores más vulnerables, como recomendó la Unión Europea al dar el visto bueno a los presupuestos del Estado 2023. De lo contrario se dispararán un déficit y una deuda pública que están ya en máximos. Bruselas estima que las medidas para mitigar el impacto de la crisis energética absorbieron el 1,6% del PIB español en 2022.

El Gobierno debe cumplir y olvidarse de repetir con los huevos y otros alimentos básicos el modelo de ayudas universales que han beneficiado a todos los consumidores por igual, como el descuento de los carburantes o la gratuidad del transporte público.