Dictamen europeo

Bruselas aprueba el plan presupuestario español para 2023 pero sin la prórroga de medidas energéticas

La Comisión Europea alerta de que extenderlas sin poner el foco en hogares y empresas vulnerables podría disparar el gasto corriente, el déficit y la deuda pública

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, este jueves en Bruselas.

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, este jueves en Bruselas. / EPA

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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Luz verde de Bruselas al plan presupuestario español para 2023. La Comisión Europea considera que el proyecto remitido a mediados de octubre por el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ajusta a las orientaciones fiscales de la Unión Europea y cumple con la recomendación de que el crecimiento del gasto corriente financiado a nivel nacional aumente el próximo año por debajo del crecimiento potencial a medio plazo, tal y como recomendó la UE antes del verano para mantener una política fiscal prudente. Bruselas advierte, no obstante, que prorrogar las medidas anticrisis, que no se incluyen en el proyecto remitido, sin poner el foco en hogares y empresas vulnerables, podría disparar el gasto corriente, el déficit y la deuda pública.

“Una prolongación de las medidas de apoyo existentes y/o una promulgación de nuevas medidas de apoyo en respuesta a los altos precios de la energía contribuiría a un mayor crecimiento del gasto corriente neto financiado por el Estado y a un aumento del déficit público y de la deuda previstos en 2023”, alerta el Ejecutivo comunitario sobre el riesgo al que se enfrenta el plan presupuestario español. "Es importante que los Estados miembros centren mejor esas medidas en los hogares más vulnerables y en las empresas más expuestas, a fin de preservar los incentivos para reducir la demanda de energía, y que se retiren a medida que disminuyan las presiones sobre los precios de la energía", recomienda Bruselas.

Según el análisis que hacen los técnicos comunitarios, la mayoría de las medidas en España "no parecen estar dirigidas a los hogares o empresas vulnerables y no preservan plenamente la señal de precios para reducir la demanda de energía y aumentar la eficiencia energética. En consecuencia, el importe de las ayudas temporales y específicas a los hogares y empresas más vulnerables a las subidas de los precios de la energía, que puede tenerse en cuenta en la evaluación del cumplimiento de la recomendación fiscal específica por país para 2023, se estima en el 0,5% en 2022 y el 0% del PIB en 2023", explican.

Medidas no focalizadas

Según cálculos internos del Ejecutivo comunitario, el problema no es exclusivamente español. El 70% de las medidas adoptadas en la UE no están focalizadas, un porcentaje que podría dispararse al 90% el próximo año. “La vasta mayoría de estas medidas son medidas de precios (dos tercios)” y por tanto “podrían distorsionar la señal de precios y reducir los incentivos para contener el consumo energético y aumentar la eficiencia”, alerta la Comisión que cifra en un 1,3% del PIB europeo el coste de las medidas adoptadas en 2022. Dado que buena parte de las mismas deberían expirar durante el primer trimestre de 2023, este porcentaje debería caer previsiblemente al 0,9% en 2023, aunque si los Estados miembros optan por prorrogarlas se disparará cerca del 2%.

“Existe un claro riesgo de que la orientación fiscal resulte más expansiva de lo previsto actualmente”, ha reconocido el comisario de asuntos económicos, Paolo Gentiloni. Es lo que podría ocurrir, por ejemplo, si España prorroga las medidas de apoyo existentes o adopta nuevas iniciativas sin tener en cuenta la recomendación de poner el foco solo en hogares y empresas vulnerables. Además de España, el único país con un impacto del 0% del PIB en 2023 es Italia, que cambió de gobierno en octubre, y todavía debe remitir su nuevo proyecto presupuestario para el próximo año. En cambio los documentos confirman que Alemania gastará en 2023 un 1,8% del PIB en medidas energéticas, Francia un 0,7%, Austria un 1,1% y Países bajos un 1,9%.

La mayoría de los planes presupuestarios diseñados por los países de la Eurozona, que siguen marcados por la suspensión de las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, se basan en un escenario macroeconómico mucho más positivo del recogido en las últimas previsiones de crecimiento de otoño, cuando Bruselas revisó a la baja el crecimiento. En el caso español, el cuadro macroeconómico enviado a Bruselas parte de un crecimiento del 2,1% en 2023 cuando las previsiones de otoño limitan el Producto Interior Bruto al 1%, con un déficit público cuatro décimas superior y una inflación del 1%. El presupuesto español también prevé una reducción del déficit, del 5% en 2022 al 3,9% en 2023 y del 115,2 al 112,4% en el caso de la deuda lo que "está en línea" con las propuestas de Bruselas. Aunque el análisis admite que las proyecciones macroeconómicas, siguen sujetas a mucha incertidumbre.

Desequilibrios macroeconómicos

El dictamen forma parte del ejercicio anual de coordinación de política económica que lleva a cabo la Comisión Europea y que llega acompañado de un análisis sobre desequilibrios macroeconómicas. El informe concluye que está “justificado” revisar en profundidad la situación de países como España que ya experimentaron desequilibrios el año pasado para examinar “si esos desequilibrios se están agravando, están en proceso de corrección o se han corregido, con el fin de actualizar las evaluaciones existentes y evaluar las posibles necesidades políticas restantes”, apunta la Comisión que también despeja las dudas en cuanto a la capacidad de los países rescatados de devolver el préstamo recibido. 

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“La economía española siguió expandiéndose en 2022 a pesar de las crecientes perturbaciones provocadas por la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania aunque se espera una rápida desaceleración en 2023 en medio de una gran incertidumbre con riesgos a la baja. El saldo de las administraciones públicas en 2022 ha mejorado, gracias a los buenos resultados de los ingresos, pero el elevado déficit subyacente y el alto nivel de deuda siguen siendo una fuente de vulnerabilidad”, valora Bruselas que considera que pese a este entorno el sector bancario “se ha mantenido resistente”.

En líneas generales, la evaluación general apunta a que los proyectos enviados por los países de la Eurozona reforzarán la calidad y la composición de las finanzas públicas y contribuirán a una recuperación sostenible e integradora gracias a inversiones a través del mecanismo de recuperación Next Generation EU que fomentarán el crecimiento, en particular a la transición ecológica y digital, y la seguridad energética. El análisis esconde, sin embargo, nubarrones por la incertidumbre de la guerra de Rusia en Ucrania y el impacto de los precios de la energía.