Ágora

Isaías Táboas

Presidente de Renfe

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Rodalies: el cliché y la realidad

Con los datos en la mano, Rodalies está lejos de poder ser considerado un servicio tercermundista como he leído. Me atrevo a decir que se halla entre los mejores servicios de cercanías de Europa

RODALIES

RODALIES / Jordi Cotrina

Se atribuye a Randolph Hearst, el editor de periódicos estadounidense que tuvo una gran influencia en la creación de la opinión pública a principios del siglo XX y que fue precursor de la prensa sensacionalista, la frase “que la realidad no te estropee un buen titular”. Me vino a la cabeza esta idea hace unos días, cuando leí un teletipo de una agencia catalana de noticias que se hacía eco del último Òmnibus del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) de la Generalitat, en el que se preguntaba a los ciudadanos su valoración sobre diversos servicios públicos

El teletipo decía en uno de sus párrafos, cito literalmente, “llama la atención que los usuarios habituales de Renfe pongan una nota de notable (7,7) a su grado de satisfacción con el servicio”. ¡Caramba!, ¿qué le llamaba la atención a la agencia? Quizás le llamaba la atención que la valoración de los usuarios sobre el servicio de Rodalies es más alta que la que hacen los ciudadanos, en el mismo Òmnibus, sobre servicios como la salud pública (7,3), o los Mossos (7). Cómo era posible, se venía a preguntar quien redactó el teletipo, que los usuarios califiquen de notable un servicio que determinados estamentos acostumbran a calificar como desastroso, cada vez que pueden. 

Y volví a tener la misma sensación el viernes, cuando escuché al 'conseller' Puigneró cargando sobre Renfe la responsabilidad por el incidente que se originó por un fallo en la actualización de unos sistemas informáticos de Adif; fallo que impidió la circulación de trenes, no solo de Renfe sino de otras tres compañías ferroviarias, en toda Catalunya, durante unas horas. Una incidencia, por tanto, de la que los servicios de Rodalies que opera Renfe fueron los afectados, ¡no los responsables!, cosa que el 'conseller' sabía perfectamente. 

Aprovecho esta tribuna para pedir disculpas a las decenas de miles de ciudadanos que se vieron afectados por el incidente porque, pese a que no fue responsabilidad de Renfe, nos sentimos muy comprometidos con nuestros viajeros, sabemos que necesitan el tren para ir al trabajo, estudiar u otras actividades y comprendemos su enfado cuando no podemos darles el servicio que se merecen.

Entiendo que los datos del CEO hayan significado una sorpresa para muchas personas que, no siendo usuarios habituales de Rodalies, tienen una imagen del servicio ferroviario adquirida básicamente a través de algún medio de comunicación al servicio de la estrategia política de quienes, desde hace muchos años, aprovechan cualquier circunstancia para desacreditar los servicios de Rodalies operados por Renfe, porque creen que así desprestigian y erosionan la presencia del Estado en Catalunya. Ya que esto es, a fin de cuentas, lo único que les interesa. 

Soy consciente de que los servicios de Rodalies tienen todavía mucho margen de mejora y que ciertamente obtienen de los ciudadanos una valoración ligeramente inferior a la del metro o a la de los servicios de FGC; aunque estos servicios no se puedan comparar, por la enorme diferencia en la complejidad de su explotación con los de Rodalies, cosa que sabe cualquier conocedor del sistema de transporte, pero que se ve que no interesa a algunos políticos. 

Es cierto que ha habido un déficit de inversión durante años, especialmente en mantenimiento de infraestructura, y también en la demora en renovar la flota de trenes, lo que probablemente explica por qué la nota de valoración no es superior; pero también es cierto, y los usuarios habituales lo saben, que están en marcha, desde que llegó al Gobierno el presidente Sánchez, muchas actuaciones de mejora a través del Pla de Rodalies puesto en marcha por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma), Adif y Renfe y que tan eficazmente coordina Pere Macias

Una mejora que, principalmente, significa obras; lo que representa molestias para los usuarios. Si cuando arreglamos la cocina de casa tenemos molestias, cuando se hacen obras en las infraestructuras se altera el normal funcionamiento de los servicios que necesitan esas infraestructuras y los usuarios sufren incomodidades. Por eso tiene a mi juicio un mayor valor ese 7,7 que los usuarios le dan a Rodalies, ya que la encuesta del CEO se realizó durante el mes de mayo, un mes en el que, entre otras actuaciones, se estaba trabajando en el soterramiento de Sant Feliu, en la mejora de la accesibilidad en Molins de Rei y, por causa de otras actuaciones necesarias para desarrollar el Corredor Mediterráneo, se circula por vía única entre Castellbisbal y Martorell. Estas tres actuaciones, por ejemplo, obligaron a la reconfiguración del servicio de las líneas R1 y R4, lo que significa que afectaron al 60% de los usuarios de Rodalies que, pese a ello, le dan ese 7,7. 

Lo cierto es que, con los datos en la mano, Rodalies de Catalunya está muy lejos de poder ser considerado un servicio tercermundista como he leído. Todo lo contrario, me atrevo a decir que se halla entre los mejores servicios de cercanías de Europa. Cuando comparamos los servicios de Rodalies (no los del metro, ni los de FGC, ambos con muchísima menos complejidad de operación, lo que les permite mayor puntualidad) con los de cercanías de otras ciudades europeas con las que Barcelona se suele equiparar, vemos que, en datos de 2019, la puntualidad en Barcelona, (con su 93%), fue superior a la de Londres (89%), Bruselas (89%), Dublín (92%), Oslo (91%), Roma (90%), Milán (85%), Lyon (90%) y un poco menos que París (94%). Y a medida que se desarrolle el Pla de Rodalies estaremos en condiciones de alcanzar y superar puntualidades similares a las de las cercanías de Berlín (97%), Estocolmo (96%) o Zúrich (95%). 

Para finalizar, quiero agradecer a los usuarios de Rodalies su comprensión y su valoración y también sus críticas, porque ello nos estimula para seguir prestando un servicio cada día mejor. También quiero reiterar, aunque le disguste a algunos, cuya única obsesión es echar a Renfe de Catalunya a cualquier precio y con cualquier pretexto, la vocación de Renfe en general, y de Renfe Rodalies en particular, de servir durante muchos años más a la sociedad catalana y de hacerlo mejor cada día, para lo cual contamos con el esfuerzo inversor puesto en marcha a través del Pla de Rodalies y, especialmente, con el esfuerzo y sacrificio diario y a menudo incomprendido o minusvalorado de miles de excelentes profesionales del ferrocarril en Catalunya.