La tentación de invadir Taiwán

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La tentación de invadir Taiwán

EFE / RITCHIE B. TONGO (Efe)

Taiwán teme que China aproveche el foco de la guerra de Ucrania para abrir un segundo frente a Occidente. Los servicios de espionaje estadounidenses, tan torpes en los meses previos a los atentados del 11-S y tan tramposos en la construcción de la causa bélica contra Sadam Husein, estiman que la invasión china de la isla será posible en 2025. La tensión retórica es elevada estos días. Xi Jinping ha advertido a Joe Biden de que no juegue con fuego. La causa es una posible visita a Taipéi de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, el tercer cargo en importancia tras el presidente y la vicepresidenta de EEUU. Sus planes tampoco gustan a la Casa Blanca, que se mueve entre la agitación y la cautela.

Cinco meses después de la invasión de Ucrania existen varias lecciones sobre la mesa. Las hay para Vladimir Putin, que esperaba un paseo militar como el de Crimea en 2014; para Europa, atrapada en su dependencia del gas, y para EEUU que no ha logrado la unanimidad mundial contra Moscú. Le preocupan China, India, Irán, África y América Latina, que no olvida décadas de golpes de Estado y guerras que causaron decenas de miles de muertos y desaparecidos.

También hay lecciones para Pekín, que se siente vencedora en la sombra del duelo entre EEUU y Rusia, atrapados en los esquemas de una Guerra Fría que terminó en 1989. Aunque China se cree superpotencia mundial, conoce sus limitaciones, por eso lleva décadas preparándose para invadir Taiwán aunque ese movimiento incluya un choque directo con EEUU. Otra lección de Ucrania es que nunca se debe infravalorar la capacidad de lucha de un enemigo en teoría más débil ni sobrevalorar las fortalezas propias. 

Hartura en las calles chinas

China apuesta por Putin para desgastar a Washington, pero no le conviene una guerra larga que hunda la economía. La estricta política de tolerancia cero ante el covid, que incluye el cierre de barrios y ciudades ante la aparición mínima de contagios, provocó en abril y mayo unas inusitadas protestas en Shanghái. Es un aviso: hay hartura en la calle.

Esta semana han confinado a un millón de personas en un distrito de Wuhan, donde empezó todo a finales de 2019. La causa: cuatro casos asintomáticos. Esta política es la opuesta a la de EEUU y Europa, que han decidido gripalizar el covid para salvar la economía.

 Es llamativo que en un país en el que el Estado ejerce un control absoluto de la población con una combinación de la tecnología punta y viejos métodos de represión policial, salga la gente a protestar de una manera tan violenta como ocurrió en Shanghái. Se trata del principal puerto del país y el más activo del mundo. Los expertos calculan que cerca de un 40% del PIB chino está bajo algún tipo de confinamiento.

El régimen comunista presume de haber acabado con la pobreza extrema, aunque casi un 40% vive con el equivalente a 130 euros al mes. El pacto social se basa en un acuerdo implícito: el partido te consigue una vida digna, trabajo y alimentos y tú obedeces las instrucciones.

Envejecimiento de la población

China, el país más poblado del mundo con 1,4 millones de habitantes, esconde una bomba de relojería que puede poner en peligro el sistema de ayudas, incluidas las pensiones: el rápido envejecimiento de la población. Es el resultado de la política de un solo hijo (por lo general, varón). Aunque se derogó en 2016, se mantiene como práctica social. Se calcula que en 2050 habrá 480 millones de personas mayores de 60 años.

En este escenario de crisis interna, los servicios de espionaje de EEUU ven factible un ataque a Taiwán. El objetivo sería crear una cortina de humo, agitar el nacionalismo. Para la propaganda de Pekín es una isla renegada que forma parte de China. Es donde se retiraron en 1949 las tropas nacionalistas de Chiang Kai-shek derrotadas por Mao Zedong en la guerra civil. Se trata de un asunto emocional en el que Pekín ha aplicado la prudencia y la paciencia, convencido de que tarde o temprano habrá reunificación.

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Biden asegura que defenderá a Taiwán de cualquier invasión. El presidente es dado a este tipo de declaraciones rotundas que después tiene que matizar el Departamento de Estado. Como sucede en Ucrania, es difícil que EEUU entre de lleno en un conflicto que podría derivar en una Tercera Guerra Mundial.

 En las simulaciones del Pentágono se manejan dos escenarios de confrontación: Taiwán y las islas del Mar de la China Meridional, donde la disputa por su soberanía afecta a una decena de países. En los juegos de guerra del Departamento de Defensa en 2021, el resultado es similar a los dos anteriores: China derrotaría a EEUU de manera clara. Sería el final de su reinado global.