Artículo de Jordi Puntí Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Una imagen y mil imágenes

El exceso se ha convertido en una confusión, y añoras esos largos domingos de septiembre en los que los amigos mostraban sus diapositivas de las vacaciones

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Fotografías de Diane Arbus, en la muestra ’Resonancias.

Fotografías de Diane Arbus, en la muestra ’Resonancias. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

Los primeros fotógrafos quizás decían: “Una imagen vale más que mil palabras”, y entonces algún escritor respondía: “... y una palabra vale más que mil imágenes, no te jode”. En la era del móvil, las redes sociales y la ingenua vanidad como promoción personal, la lucidez de Susan Sontag todavía nos habla: “Hoy en día todo existe para acabar siendo una fotografía”. Solo que ya no se trata de una foto, sino de millones, y quizás hoy debamos decir que una imagen vale más que mil imágenes. El exceso se ha convertido en una confusión, y añoras esos largos domingos de septiembre en los que los amigos mostraban sus diapositivas de las vacaciones.

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Quien mejor ha analizado ese desconcierto es Joan Fontcuberta, que con su 'Manifiesto Posfotográfico', en 2011, fijó las bases para una comprensión del exceso, donde se discutían conceptos como la autoría, la originalidad, la saturación y el aprovechamiento artístico de este 'corpus' infinito. Ahora la Fundación Mapfre le ha propuesto que haga una relectura de su fondo fotográfico y Fontcuberta ha juntado a los clásicos con artistas recientes que trabajan la posfotografía. El resultado es la exposición 'Resonancias', que puede verse en la sede de Barcelona este verano, y ofrece asociaciones fascinantes.

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Las imágenes de Helen Levitt, que durante medio siglo captaron al vuelo la vida en las calles de Nueva York, encuentran un paralelo en el trabajo de Jon Rafman, que desde hace años recorre Google Street View para tomar lo que captó la cámara de nueve ojos del coche de Google: la sorpresa, el gesto involuntario, el accidente, la extrañeza cotidiana. La réplica a las fotos de Robert Adams, con personajes melancólicos y solitarios en el Medio Oeste americano, es la obra de Paolo Cirio, que también toma imágenes de Google Street, las imprime y pega en las paredes reales donde fueron hechas, como fantasmas que reviven. La obra de Diane Arbus, Garry Winograd o Emmet Gowin, entre otros, también encuentra correspondencias en la posfotografía, y entre todos ponen en duda unas palabras muy citadas de Cartier-Bresson: “Las mil primeras fotos que tomas son las peores”.

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