Artículo de Imma Sust Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Regla autónoma

Mírala, siéntela, suéltala y huélela. Tu regla eres tú.

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Mujer con dolor menstrual.

Mujer con dolor menstrual. / Jonathan Borba |Unsplash

Lo que no se dice, es tabú. Y durante muchos años, las mujeres hemos escondido nuestra regla. Primero con el dolor, camuflado con el dolor de espalda o con la migraña. Cualquier cosa te permitía ausentarte de clase o del trabajo siempre que no dijeras la palabra menstruación. Luego, con el tráfico de tampones y compresas. Que parecía que nadie los podía ver. Recuerdo aquellos intercambios en el colegio, disimulando y pasándonos entre amigas las compresas bajo mano sin que nadie lo viera. Luego, el pánico a mancharse y el olor que nuestro cuerpo desprendía cuando teníamos la regla. La sociedad y nosotras nos esforzábamos mucho para mantener vivo el tabú. Pero como sabéis, las mujeres estamos cada vez más empoderadas, y si el succionador de clítoris sacó a nuestro potente órgano sexual del armario, la copa vaginal lo ha hecho con la regla.

Nuestra regla no puede costar dinero ni a nosotras ni al planeta. Si no quieren bajar el IVA a los productos de higiene femenina, que no lo hagan. Lo que tenemos que hacer nosotras, desde nuestro empoderamiento y fuerza, es dejar de usarlos. Comprar como mucho una copa cada 10 años o directamente no usar nada. Lo llaman sangrado libre y créanme, se puede hacer. Solo hay que deconstruirse un poco. Como más lo practicas, más libre y fuerte te sientes. Te das cuenta de que llevan toda la vida engañándonos y queriéndonos débiles. No lo somos. Si somos capaces de aguantar nuestra orina, podemos hacer lo mismo con nuestra menstruación. También podemos practicar sexo con ella. Dejemos ya de creer que nuestra regla nos limita o nos debilita. No es así. Amémosla, como amamos nuestro cuerpo. Nuestra regla nos recuerda cada mes que estamos sanas, que estamos conectadas con la naturaleza y que somos mujeres. El origen de la vida. Sin ella, no existiría la humanidad. Mírala, siéntela, suéltala y huélela. Tu regla eres tú. Pero si te duele, ve al médico. Y si no eres autónoma, pide la baja. Como hacen los señoros cuando les duele la espalda. No hay más.