ANÁLISIS

Otro fútbol es posible

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Las jugadoras del Barça mantean a Virginia Torrecilla.

Las jugadoras del Barça mantean a Virginia Torrecilla. / Juanjo Martín / Efe

Las reivindicaciones de las futbolistas suelen confundirse. No quieren compararse, no quieren ser millonarias. Solo quieren que se las valore, que se les dé la oportunidad de vivir de su pasión y demostrar que su fútbol también puede ser realmente atractivo. Que se las enseñe, que se las pueda ver, como durante años y años se les mostró a ellos, por tierra, mar y aire. Simplemente, visibilidad. El resto ya llegará.

Y es cierto que el resultado de la final de la Supercopa ante el Atlético de Madrid fue demasiado abultado (7-0) para lo que nos gustaría. Demuestra que la apuesta del Barça ha funcionado y que el resto de los clubes deben espabilar, por ahí ya pasó el conjunto azulgrana que tras encajar cuatro en una final de Champions entendió que debía subir su exigencia un escalón.

Pero este desequilibrio no es más que la consecuencia de un crecimiento que aún debe estabilizarse. No lo miremos con el prisma del fútbol masculino porque no tiene nada que ver. Ellos lo practican desde hace más de un siglo, mientras ellas, se podría decir que se pusieron antes de ayer, antes no las dejaron. 

El manteo a Virginia

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La Supercopa –que merecía algo más que un campo de entrenamiento-- se abrió espacio en los informativos sobre todo por una imagen: el manteo de las campeonas a Virginia Torrecilla, que volvió a jugar tras superar un tumor en la cabeza. Celebraron su vuelta como si fuera una más, aunque su camiseta fuera rojiblanca. El deporte en estado puro. Y claro que influye que la mayoría la conocieran, y claro que influye que el Atlético se sabía víctima antes de empezar, pero eso cambiará, y lo otro, no debería.  

Con el avance del profesionalismo, las fuerzas crecerán y la rivalidad aumentará, pero entenderla a su manera supone una oportunidad para mantener la nobleza del deporte amateur. El respeto por el rival, el respeto por el árbitro, el respeto por los aficionados. El objetivo debe ser quedarse con todo lo bueno de ellos sin caer en sus vicios. Porque ellas interpretan su profesión desde otro punto de vista y eso no lo deben perder.