Apunte

El quinto riesgo

A la inflación, la subida de tipos, los problemas de suministro y la pandemia se suma ahora la tensión geopolítica en Ucrania como amenaza para la recuperación económica

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La fragata ’Blas de Lezo’ zarpa desde Ferrol hacia aguas del mar Negro en misión de la OTAN.

La fragata ’Blas de Lezo’ zarpa desde Ferrol hacia aguas del mar Negro en misión de la OTAN. / EUROPA PRESS / JOSÉ DÍAZ

Unos algo más y otros algo menos, pero la mayoría de organismos y servicios de estudios anticipan crecimientos relativamente elevados para la economía española de cara al bienio 2022 y 2023. En las previsiones presentadas en los últimos días, Funcas apunta una tasa del 5,6% para este año y del 3,5% para el próximo. El servicio de estudios de BBVA pronostica tasas del 5,5% y del 4,9% respectivamente. En estos y en todos los demás análisis siempre se subraya la existencia de, al menos, cuatro riesgos para el cumplimiento de las expectativas de recuperación.

La inflación se señala cada vez más como el riesgo principal. Las tasas del IPC han vuelto a niveles de hace 30 años espoleadas, sobre todo, por los precios de la energía. La elevada inflación ya está erosionado las rentas de las familias y el consumo. Por su parte, los efectos de segunda ronda (vía salarios) pueden limitar la competitividad de las empresas. Uno y otro efecto pueden frenar la recuperación y provocar endurecimiento de la política del Banco Central Europeo (BCE). Y esto enlaza con el segundo riesgo latente: el de una posible subida de tipos de interés que atornille el endeudamiento de familias, empresas y administraciones públicas y encarezca el crédito para la inversión.

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Los elevados costes de suministro derivados de la interrupción en las cadenas globales de producción seguirá siendo un impedimento para la recuperación mundial a lo largo de buena parte de este año. Como cuarto riesgo -y no menor- conviene no descartar el de nuevas variantes del virus.

En los últimos días asoma un quinto riesgo que, hasta ahora, era menos esperado. La tensión geopolítica en Ucrania y el temor a un conflicto bélico entre las potencias occidentales y Rusia puede pasar factura a la economía en forma de mayores costes energéticos, echando leña al fuego de la inflación y de los tipos de interés. Las bolsas ya expresaron su primer quejido al final de esta semana. Veremos la próxima.