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La apuesta de Centrem

El nuevo partido es más que un proyecto. Tiene concejales y alcaldes, pero en las municipales contará mucho la fuerza con la que salga en Barcelona

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Àngels Chacón, el pasado diciembre, posa para una entrevista con este diario.

Àngels Chacón, el pasado diciembre, posa para una entrevista con este diario. / Ferran Nadeu

Desde que el PDECat, partido heredero de la antigua CDC, cedió en 2017, con el aval de Artur Mas, el control de sus listas a Carles Puigdemont en las elecciones del 155, siempre se ha especulado con la resurrección del 'pujolismo', que combinaba el nacionalismo -incluso extremo- con un gran sentido táctico. El 'expresident' lo simplificó con descaro al hablar de hacer a la vez 'la puta i la Ramoneta'. ¿El gran voto moderado de CDC seguiría secuestrado por PuIgdemont que incluso se dice más radical que ERC?

Hasta ahora ninguna tentativa de resucitar CDC ha funcionado. La más seria fue la del propio PDECat que en las elecciones de hace un año presentó una lista alternativa a Junts encabezada por Àngels Chacón que había sido Consellera d'Indústria del 'president' Torra. Chacón, con 72.000 votos frente a 570.00 de Junts, se estrelló al quedarse fuera del Parlament. Pero también fracasó Junts porque si Puigdemont no hubiera ninguneado a su antiguo partido podía haber recogido parte de esos votos y superado no al PSC (654.000 votos) pero sí a ERC (605.000). El radicalismo de Laura Borràs, para atacar a ERC, fue una 'autotrampa' que hizo 'president' a Pere Aragonès.

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Pero, contra pronóstico, el PDECat no se ha rendido y junto a otros grupos con origen en CDC -Lliures, de Fernandez Teixidó, y Convergents, de Germá Gordó- y a otros más liberal-conservadores como la Lliga, lanzaron la semana pasado un nuevo partido, Centrem, que Àngels Chacón sitúa en el centro-derecha catalanista y quiere reunir a independentistas y partidarios del autogobierno que apuesten por el diálogo, la negociación y rechacen violar la legalidad.

Chacón define a Centrem como un partido 'posprocés'. ¿Podrá tener resultados en las próximas municipales que serán -salvo adelanto electoral en España- la primera vez que los catalanes vuelvan a las urnas? Centrem tiene unos puntos a favor y otros en contra. Uno positivo es que la mayoría de catalanes -según el reciente sondeo del CEO de la Generalitat- cree que ahora la prioridad es gestionar la cosa pública y no el conflicto con España.

También le favorece que el PDECat ya tiene muchos concejales y alcaldes en Catalunya. No es un proyecto que parta de cero. Y dispone de cuatro diputados en Madrid, encabezados por Ferran Bel, que a veces son clave. Ahora, por ejemplo, en la convalidación en el Congreso de la reforma laboral podrán marcar terreno frente a Junts y posiblemente ERC. ¿El retorno del pragmatismo de Roca Junyent y Durán Lleida?

Pero Centrem también tiene pasivos. Marta Pascal, que fue coordinadora del PDECat hasta que Puigdemont la fulminó, cree que juntar a filoindependentistas con grupos contrarios al separatismo como la Lliga es querer mezclar agua con aceite y por eso su Partit Nacionalista Català no está en el proyecto. Querer ir hasta la Lliga indica realismo, no sumar al PNC, que la guerra de capillitas pesa demasiado.

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Además, Àngels Chacón fracasó en las elecciones. Su discurso estaba bien calculado, pero parecía algo el ala “quica” de la antigua CDC. Y su mensaje final fue que nunca pactaría con los no independentistas, sumándose al veto a Salvador Illa. Lo contrario de lo que predica ahora.

Al final quizás mucho dependa de si presentan un candidato potente en Barcelona que sepa movilizar el sentimiento anti-Colau de gran parte de las clases medias. El nombre está ahí, pero me temo que a la cúpula del PDECat les parezca que tiene demasiada personalidad. Justo aquello de lo que carecen.