Película Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Kirsten Dunst siempre ha estado bien

Dunst nunca ha estado mal, simplemente llevaba un tiempo sin estar. O, mejor dicho, no ha parado de trabajar, pero no de la forma en la que hay que estar hoy para ser una estrella

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Kirsten Dunst, en ’El poder del perro’.

Kirsten Dunst, en ’El poder del perro’.

Hay algo muy injusto en el capricho con el que se adora y, de golpe, se aparta a las actrices y a los actores. Más a ellas, pues, sobre todo por el enlace con el mundo de la moda, cuando están visibles están muy visibles, mucho más que ellos. A día de hoy, parece que todas las películas del mundo las protagonizan Kristen Stewart, Anya Taylor-Joy y Zendaya. Es abrumadora la cantidad de fotos de ellas que se deslizan cada segundo por Instagram: ¿cómo hacen para estar en todas partes en tan poco tiempo? ¿Cómo pueden estar en todas las alfombras, las portadas, las sesiones de fotos, en todos los 'late shows'? Que el foco esté puesto sobre ellas es normal: son buenísimas, están de promoción y, en algunos casos, todo eso es parte de la campaña para situarlas en la temporada de premios. Y es normal que cada momento tenga sus rostros. Siempre ha sido así. Pero esa concentración de la actualidad cinematográfica en tan pocas caras, algo que ha ido a más en una era saturada de impactos visuales, encierra algo perverso: el olvido del resto. Y eso, ciñéndome a las actrices, no tiene necesariamente que ver con una ausencia profesional o con una época de malas decisiones. Es, simplemente, inercia y dejadez. Hay cuórum en que Kirsten Dunst está espléndida en 'El poder del perro', lo nuevo de Jane Campion. También hay algo de asombro por ello. Lo primero es normal: no solo está espléndida, sino que su interpretación es una de las más increíbles de este año. Lo segundo no es tan normal, básicamente porque Dunst nunca ha estado mal, simplemente llevaba un tiempo sin estar. O, mejor dicho, estaba (no ha parado de trabajar), pero no de la forma en la que hay que estar hoy para ser una estrella: todo el tiempo, en todas partes, siempre perfecta. En vez de inflar a adjetivos su interpretación en la película –como si lo hubiera hecho bien de milagro– y olvidarla dos semanas después, estaría bien recordar por qué es una de las mejores actrices en activo y la importancia de su aportación al cine de las últimas décadas. No puede sorprendernos ver brillar a la protagonista de 'Las vírgenes suicidas' (1999), 'María Antonieta' (2006) y 'Melancolía' (2011).

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