Ficción Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

El pasado es distópico

Nuestro presente parece empujar la narrativa hacia el territorio de los futuros alternativos

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Jordi Cussà, en su apartamento, en Berga, en septiembre de 2020.

Jordi Cussà, en su apartamento, en Berga, en septiembre de 2020. / Marc Vila

La emergencia climática, la pandemia y el confinamiento, el ascenso de la extrema derecha y su “verdad alternativa”, la superficialidad que promueven las redes sociales, los magnates que quieren colonizar al espacio... Nuestro presente parece empujar la narrativa hacia el territorio de la ficción distópica y los futuros alternativos. Se ve en miradas tan diversas como las de 'Napalm al cor', de Pol Guasch (Anagrama), 'El Muro', de John Lanchester (Anagrama), 'L’estrany miratge', de Enric Herce (Males Herbes) o 'QualityLand', de Marc-Uwe Kling (Tusquets). En Estados Unidos, quizá por el desgobierno caótico de Donald Trump, justo antes del estallido del covid se publicaron varias novelas sobre la amenaza de una pandemia vírica, entre ellas la espléndida 'The End of October', de Lawrence Wright. Es un territorio, pues, de posibilidades infinitas pero que empieza a estar muy pisado, y más si añadimos la oferta de series que buscan el efectismo posapocalíptico.

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Si hay una alternativa al fenómeno, tal vez haya que buscarla en tiempos lejanos, pero yendo hacia atrás. El pasado puede ser tan distópico o más que el futuro: lo que sabemos de los siglos III, VIII o XII es limitado y admite el juego de las hipótesis, con la ventaja de que los referentes están fijados por los historiadores. Es decir, nos sitúan en un plano más realista. He aquí una clave de lectura (actualizada y virgen) para algunos títulos. Pienso en las ficciones medievales y anónimas de 'La filla del rei d’Hongria i altres contes truculents de l’Edat Mitjana' (Barcino), editado recientemente, pero también en dos novelas a reivindicar de Jordi Cussà: 'La serp' (Columna) y 'El cíclop' (l’Albí), dos ejercicios de “antihistoria” —según su autor— que fabulan desde el siglo VI a.C. hasta el siglo IV. Y ahora mismo estoy leyendo la última novela de Joan-Lluís Lluís, 'Junil a les terres dels bàrbars' (en septiembre en Club Editor) y las sensaciones son parecidas: personajes que huyen en un mundo confuso, con guerras, esclavos, abusos, libros prohibidos... Estamos en un lugar indefinido, en un tiempo antiguo —una pista: el poeta Ovidio es enviado al exilio— y a veces ese pasado parece el futuro.