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Tarjetas que echan humo

El consumo de las familias ya se sitúa por encima de los niveles de mayo y junio de 2019

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Clientes en un comercio de Barcelona.

Clientes en un comercio de Barcelona. / MANU MITRU

El próximo viernes se conocerán los datos de paro y afiliación a la Seguridad Social de junio. Si todo va según lo previsto por el ministro José Luis Escrivá, junio certificará la vuelta a los niveles de afiliación que había a finales de 2019, antes del estallido de la pandemia. Apenas un año y medio después, la Seguridad Social habrá recuperado el número de afiliados precovid, un proceso que se llevó nada menos que doce años en la crisis financiera.

La recesión de entonces fue muy diferente. También lo han sido las recetas y puede que lo sean las cicatrices.

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De momento los datos animan al optimismo en la recuperación. No solo la afiliación está a punto de recuperar el nivel precrisis. Los datos que aportan las entidades financieras sobre el uso combinado de tarjetas en comercios, en extracción de los cajeros y en compras electrónicas, muestran que el consumo de las familias ya es superior al que hacían en mayo y junio, no del 2020, sino del 2019. Los datos de Caixabank, por ejemplo, muestran un mayor uso de las tarjetas del 7% respecto a junio de 2019. Y existe una amplia una balsa de ahorro acumulado en el 2020, por gastos que no se pudieron hacer entonces, que, al menos en parte, espera ser desaguada en forma de mayor consumo a lo largo de los próximos meses.

Al final la crisis será más larga de lo que se previó en el momento inicial. Hasta finales de 2022 no se prevé recuperar el nivel de Producto Interior Bruto (PIB) previo a la pandemia. Habrán sido dos largos años, pero, en todo caso, menos de los nueve que se necesitaron para recuperar el nivel de PIB que se perdió al inicio de 2008. El optimismo ha llevado al presidente del Gobierno a anunciar una revisión al alza de las previsiones macroeconómicas de este año. Queda en todo caso hacer recuento y sanar las heridas económicas que aún está dejando esta crisis y que, en muchos casos, se abrirán en el momento en el que definitivamente se retiren las redes de seguridad de los ertes, de la suspensión de los concursos obligatorios, y de las ayudas temporales a familias para el pago de hipotecas y alquileres. Eso puede que necesite otro año y medio más.