Pros y contras

El muro de Artadi

No deja de ser revelador que, desde la comodidad de la concejalía del ayuntamiento, elija la política amurallada.

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Imagen de archivo de Josep Rius y Elsa Artadi, en el aparcamiento de la cárcel de Lledoners, el pasado mes de abril.

Imagen de archivo de Josep Rius y Elsa Artadi, en el aparcamiento de la cárcel de Lledoners, el pasado mes de abril. / Ferran Nadeu

En la primera página del libro de entrevistas de Gemma Nierga a Jordi Cuixart, Tres días en la cárcel’ (Plaza & Janés/Rosa dels vents, 2019), el empresario y activista confiesa que “abraza mucho y que deja que le abracen”. Las reflexiones sobre el gesto aparecen en más ocasiones y ayudan a definir a un hombre que, a pesar de la reclusión, dedica sus energías a tratar de mantener una mirada positiva. 

Cuixart lleva más de 1300 días en prisión y, en la toma de posesión de Pere Aragonès, no dudó en abrazar a Miquel Iceta y mantener una conversación cordial con él y con Salvador Illa. La imagen ha causado revuelo en Twitter, especialmente entre todos aquellos que conciben la ideología como un frente de combate y a los adversarios, como enemigos. También Elsa Artadi (Junts) afirmó sentirse incómoda por la presencia de Iceta en el acto. Lo confirmó en el programa 'Café d’Idees' (TVE), presentado y dirigido por, precisamente, Gemma Nierga. “Un diálogo sin muros” es el subtítulo que la periodista eligió para su larga entrevista que mantuvo con Cuixart en la cárcel. No deja de ser revelador que, desde la comodidad de la concejalía del ayuntamiento de Barcelona, Artadi elija la política amurallada.