Pros y contras

Celebrando el odio

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Protesta contra la Marcha Orange unionista, en una foto de archivo.

Protesta contra la Marcha Orange unionista, en una foto de archivo. / MARCO ANSALONI

Los ocupantes, los colonizadores en general, tienen la atávica tendencia a desfilar delante de las narices de los colonizados para recordarles, sobre todo, que continúan siendo una colonia. Esto ocurre cada 12 de julio en Belfast, cuando la Orden de Orange rememora la batalla del Boyne (1690) y la victoria de Guillermo III de Orange sobre los irlandeses. No les basta, claro, desfilar por su cuenta, en medio de un bosque (como hacen, por otra parte, en algún lugar de la República de Irlanda: una concentración que se vende incluso como atractivo turístico), sino que necesitan pasear por calles católicas, no vaya a perderse el honor anaranjado de la metrópolis. También desfilan, por cierto, en Benidorm, que no es ni protestante ni católica, pero donde la cerveza es más barata. Desafiar: este es el concepto. Volverán este año, parece, porque en 2020 tuvieron que quedarse en casa por culpa de la pandemia.

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También lo hacen los sionistas en Jerusalén, para conmemorar otra victoria, la de la Guerra de los Seis Días. En la parte antigua, para provocar a los palestinos que aún malviven en ella. Y, vacunados, eso sí, celebran el fuego que arde en Al-Aqsa. Los colonos de todas partes, celebrando el odio.