Opinión | Política y universidades
Historiador
Joaquim Coll
La neutralidad, ante todo
La libertad de expresión es un derecho fundamental de los ciudadanos, pero no de las instituciones públicas, que tienen la obligación de ser neutrales, precisamente porque son de todos.

Un aula de la facultad de Ciencias Políticas de la UAB, este martes. / periodico
Cuando analizamos cómo es posible que una sociedad -moderna y avanzada- como la catalana haya podido entrar en el bucle destructivo del 'procés' sin que por ahora se atisbe una salida, se apunta a la responsabilidad de los políticos, al papel jugado por los medios e incluso a la actitud timorata de las élites económicas y sociales. Pero no podemos olvidar que también las universidades y sus máximos responsables, los rectores y claustros, se han sumado, a veces con entusiasmo, otras bajo presiones, a la difusión de un pensamiento único soberanista, en nombre de la libertad de expresión.
Recientemente ha habido un nuevo varapalo de la justicia al 'manifiesto único' que firmaron las universidades catalanas en contra de la sentencia del 'procés' y en apoyo de los presos. La sentencia del Tribunal Supremo contra la Pompeu Fabra recuerda algo tan obvio como que la libertad de expresión es un derecho fundamental de los ciudadanos, pero no de las instituciones públicas, que tienen la obligación de ser neutrales, precisamente porque son de todos. Además, los rectores y los claustros no han sido elegidos por sus ideas políticas por lo que carecen de legitimidad para pronunciarse en nombre de la comunidad. Y en cuanto a la famosa autonomía universitaria a la que también se apela para justificar la quiebra de la neutralidad, se circunscribe exclusivamente al ejercicio de sus funciones, entre las que no se encuentra la representación política.
Por la misma razón que Quim Torra no podía colgar una pancarta partidista en el Palau de la Generalitat, o los ayuntamientos deben abstenerse de lucir esteladas, los claustros no pueden aprobar manifiestos que vulneran la libertad ideológica del conjunto de sus miembros. El citado 'manifiesto único' fue respondido por más de mil profesores gracias a la plataforma Universitaris per la Convivència, que trabaja para que se respete la neutralidad y para que todos los posicionamientos sean escuchados. Para que Catalunya salga del agujero es imprescindible ante todo que los independentistas renuncien a creer que las instituciones son solo suyas.
- Una mujer pierde la pensión de viudedad de 3.210,78 euros por no estar inscrita como pareja de hecho
- Mercè Boada, neuróloga: 'El 60% de los nuevos diagnósticos de alzhéimer son mujeres
- Encuesta CEO: Trump hace caer la simpatía de los catalanes hacia Estados Unidos por debajo de la de China
- Estimada Sílvia Abril: yo no formo parte de ningún 'chiringuito', como dices
- Un trabajador de 71 años pierde su jubilación por no pagar una deuda de 13.903,14 euros con la Seguridad Social
- Si te han cancelado el vuelo de vuelta, la solución no es apelar al paternalismo de tu gobierno
- Inditex y Alcampo construirán en Sant Adrià por encima del nivel de la calle para protegerse de inundaciones
- ¿Por qué tantos médicos MIR quieren ser dermatólogos? 140 plazas que se agotan el primer día