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Vista de satélite del ’Ever Given’ encallado en el Canal de Suez.

Vista de satélite del ’Ever Given’ encallado en el Canal de Suez. / Afp

Como dice un meme en Twitter, se puede tener un mal día y después se puede tener un mal día nivel el capitán que colapsó el canal de Suez. La foto de una excavadora minúscula junto al enorme buque nos representa a muchos: en ocasiones, simplemente no se puede, por mucho que te esfuerces y que, cual crucificados a lo Monty Python, busques el lado brillante de la vida. En ocasiones, maniobras y maniobras hasta quedar atascado, y otras veces son otros los que te van esquinando hasta embarrancar la nave, «algunas cosas en la vida son malas», que empieza la canción que cierra 'La vida de Brian'.

Desde hace un año, las cosas malas de la vida parece que se acumulan. Llevamos más de un año mascando arena del desayuno a la cena, desde que de sopetón descubrimos varias feas realidades al mismo tiempo: que somos vulnerables; que el Estado no nos puede proteger de todo; que nuestra ciencia no es omnipresente ni todopoderosa; que enfermamos, sufrimos y morimos sin razón y sin remedio, como por otro lado siempre han enfermado, sufrido y muerto personas de nombres exóticos en lugares que solíamos llamar subdesarrollados, porque pobre siempre suena un pelín grosero. Hace ahora un año que embarrancamos en el canal de Suez y ahí seguimos, que si alargamos o recortamos el toque de queda nocturno, que si le damos una hora más a los restaurantes, que si hay que ver los franceses borrachos en Madrid, que si la Rt, que si el tanto por ciento de ocupación de las ucis y que si AstraZeneca.

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No sobran los motivos para el optimismo en este mundo pandémico, pero visto globalmente y no a través de las tragedias personales (durísimas) nuestro día, nuestro año, no es malo nivel capitán que colapsó el canal de Suez. Hace un año, en pleno inicio del confinamiento total, era difícil de pensar que en 12 meses la población ya se estaría vacunando, aunque no sea al ritmo necesario. Hace un año murió la música, el teatro y el cine, y este fin de semana Love of Lesbian volverá a enchufar la guitarra eléctrica en el Sant Jordi para una audiencia de 5.000 personas con su test de antígenos, su FFP2 y su canesú. Hace un año asistíamos impotentes al drama de muerte y dolor de los geriátricos, y hoy los contagios en las residencias prácticamente han desaparecido. Hace un año éramos la excavadora del meme. Hoy, el buque empieza a moverse un poco.