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Chándal de escaparate

Esta prenda nos ha permitido afrontar el confinamiento sin más presión de la que ya teníamos

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Durante el confinamiento, el teletrabajo ha sido la opción de muchas empresas

Durante el confinamiento, el teletrabajo ha sido la opción de muchas empresas / Enric Fontcuberta (EFE)

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Mirando escaparates veo que se lleva la ropa cómoda. Hay sudaderas de todas las gamas. Lisas y de batalla, con detalles metálicos y hasta con forma de vestido. Hoy en una tienda de Sants Estació he visto una con estampados de cebra, el llamado “animal print”. Pantalones deportivos también hay de todo tipo. Toda esta ropa, llamada “sporty”, ya que parece ser que todo queda mejor en inglés, es grande. Tallas completitas, como diría mi madre, aunque el nombre técnico es “oversize”. En fin. Todo este palabrerío es para decir suavemente que el chándal, y a poder ser ancho, está de moda. Es una prenda de las que muchos reniegan porque la asocian a un punto quinqui y poligonero. Prejuicios que no tengo.Creo que el chándal es una bendición, que nos ha permitido afrontar el confinamiento sin más presión de la que ya teníamos. Y el teletrabajo también. ¿Qué necesidad hay de apretarse el cinturón si puedes ir con un pantalón de goma? ¿Para qué vas a ponerte una camisa si puedes ir con una camiseta de algodón mientras pones una lavadora a la vez que atiendes el teléfono y preparas la comida? Y es que no entiendo eso de apretarnos si no nos lo pide nadie, ni tan siquiera nosotros queremos hacerlo. Hay gente que me dice que debe hacerlo para no dejarse. Ni remotamente pienso eso. Para mí, no cuidarse es no asearse, no comer bien, no desconectar, pero no es ir con un atuendo cómodo. Además, ahora con la gama que hay de este tipo de estilismo, puedes ir de calle y hacer recados varios.

Esta vestimenta, como cualquier otra, hay que saber combinarla y ya está. Él que no tiene gusto, no lo tiene ni con la ropa deportiva ni con la de alta costura. Tengo claro que el “chandalismo” ya existía antes del confinamiento, pero ahora sin duda, es tendencia total. Yo estoy encantada. Para mí es una prenda que destila amor hacia uno mismo. Es cómoda ya que te la pones para sentirte a gusto. Esta vez la moda se alía con nuestros cuerpos, que este año casi seguro han cambiado de hechuras. Para una vez que los diseñadores no nos embuten en prendas imposibles vamos a seguirles la corriente. Basta de estrechez física y mental.