Revés político europeo en las vacunas

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Revés político europeo en las vacunas

La escasez de vacunas contra el virus covid-19 condena a los ciudadanos europeos a un mayor número de muertes y hospitalizaciones que hubieran podido evitarse y constituye un grave revés político para la Unión Europea (UE). El Consejo Europeo de este jueves y viernes no ha aportado soluciones tangibles a esa escasez y ha evidenciado de nuevo lo complicado que les resulta a los Veintisiete actuar de forma coordinada.

La falta de dosis impide frenar la expansión de la pandemia. Con una sanidad recortada, los Veintisiete mantienen o amplían los confinamientos y restricciones, que empobrecen a millones de familias y agravan las desigualdades sociales. Esas restricciones prologan la peor recesión desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y alejan la recuperación. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advertía del riesgo de inestabilidad social y política en su informe Repercusiones sociales de las pandemias del 29 de enero. La violencia en las manifestaciones que se han producido en los últimos meses en Holanda, Francia y España parece confirmar ese pronóstico.

El plan para producir más dosis en la UE tardará meses en dar algún resultado, mientras que el control de la exportación de vacunas no ha impedido que las compañías sigan incumpliendo los contratos. AstraZeneca suministra el 40% de lo contratado en el primer trimestre y podría dejar sin entregar el 50% de las dosis en el segundo trimestre. Los datos facilitados por Comisión Europea en la cumbre indican que la UE sólo tiene confirmada la entrega de 100 millones de dosis de las vacunas autorizadas en el primer trimestre y 200 millones en el segundo, lo que da para vacunar al 40% de los 365 millones de europeos adultos. El Reino Unido no se ha visto afectado por incumplimientos, porque sus contratos con los laboratorios son más estrictos, según los documentos publicados.

Un error estratégico

El error estratégico de la Comisión Europea de comprar inicialmente insuficientes dosis está deteriorando el respaldo ciudadano a sus gobiernos. En Alemania, la aprobación de la gestión gubernamental ha bajado del 76% de abril del 2020 al 56% de febrero del 2021, según el sondeo del centro francés OpinionWay. En Italia, el nivel de aprobación ha caído al 52% y en Francia está en el 37%.El Gobierno polaco, por su parte, culpa a la Comisión Europea de la nueva ola de contagios por la falta de vacunas.

Hungría ha comprado masivamente dosis de las vacunas rusa (Sputnik V) y china (Sinopharm), aunque no estén autorizadas por la Agencia Europea del Medicamento. Croacia y Eslovaquia también negocian ya con Rusia y el Gobierno checo estudia seguir su ejemplo ante el rápido crecimiento de los contagios.

Mientras la UE está paralizada por la falta de dosis para sus ciudadanos, Rusia y China han emprendido una efectiva diplomacia de las vacunas en los Balcanes, África, Asia y Latinoamérica que tendrá consecuencias negativas para la influencia política de la UE a largo plazo. Serbia, gracias a las vacunas de China y Rusia, ya tiene el 7,3% de la población totalmente vacunada y el 12,9% ha recibido al menos una dosis, unos porcentajes tres veces superiores a los de España, Alemania, Italia y Francia. Incluso Israel practica una diplomacia de las vacunas con países amigos (Hungría, República Checa y Chipre, entre los europeos).

Problemas de coordinación

Pese a un año de pandemia, la coordinación de los Veintisiete sigue siendo problemática. Necesitaron más de un mes para aprobar el 2 de febrero unas recomendaciones comunes sobre las restricciones a los viajeros procedentes de países con variantes más contagiosas (Reino Unido, Sudáfrica, Brasil), lo que dio tiempo a esas variantes a arraigar en la UE.

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La Comisión Europea acaba de amonestar a Alemania, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Hungría por adoptar restricciones fronterizas excesivas hacia otros países de la UE que obstaculizan la libre circulación de mercancías y el funcionamiento de las cadenas de producción. El pasaporte o certificado de vacunación, indispensable para los países donde el turismo es clave, avanza a paso de tortuga. La Comisión Europea tiene tres meses para preparar un proyecto técnico para dar tiempo a los Veintisiete a ponerse de acuerdo sobre el alcance de ese pasaporte.

Hasta la ratificación nacional del mecanismo de financiación del fondo europeo de recuperación de 750.000 millones va lento. Sólo Francia, Portugal, Croacia, Chipre, Eslovenia, Bulgaria y Malta la han completado, mientras muchos de los 20 restantes ni siquiera han iniciado el trámite parlamentario.