Crisis del covid

Con la boca abierta

La crisis sanitaria y económica no tienen parangón en España en tiempos de paz. Ojalá no haya que asistir a algo peor aún: malbaratar por mezquindad o por incompetencia la recuperación

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Con la boca abierta

Michael Kappeler

El dato no es radicalmente nuevo; aun así, te deja con la boca abierta. Luego, tras el asombro, llegan el recelo y la inquietud y, al fin, la zozobra.

Entre 2014 y 2020, España solo utilizó uno de cada tres euros (33%) que le había asignado el Fondo Social Europeo y uno de cada cuatro (26%) del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).

Catalunya merece una mención especial. Como en esta década de Peter y Murphy todo lo malo es susceptible de empeorar, Catalunya solo ejecutó durante el mismo periodo uno de cada diez euros (11%) del Fondo Social Europeo y dos de cada diez (19%) del Feder.

Recelo, inquietud, zozobra. Sentimientos que crecen al convertir los porcentajes en valores absolutos. El montante del Fondo Social que España no usó suma casi 7.000 millones de euros y el del Feder se acerca a 22.000 millones. En Catalunya, el dinero no utilizado asciende, respectivamente, a 540 millones y casi 1.400 millones de euros.

Recelo, inquietud, zozobra. Que fatigan más aún al constatar que, sin alcanzar una perfección inexistente, casi todos los países europeos actuaron con más diligencia. Holanda ejecutó el 74% de la asignación del Fondo Social y el 67% del Feder entre 2014 y 2020. Alemania, el 65% y el 47%. Francia, el 59% y el 48%. Portugal, el 51% y el 62%. La media de ejecución en la Unión Europea fue del 44% y el 40%.

Europa brinda a los países una prórroga para reparar la indolencia. Hasta el 2023, podrán ingresar los fondos asignados y no ejecutados si concluyen los proyectos correspondientes. Agotada la prórroga, el dinero no dispuesto se perderá como el agua por el sumidero de la ducha. Una obscenidad.

Next Generation

Pese al trienio de repesca, en España la capacidad de ejecución es insatisfactoria. Y en Catalunya, estremecedora. Nunca es buen momento para la ineficacia, pero este es el peor de los posibles. Catalunya, España, Europa están llamadas a una operación de reconstrucción y transformación económica jamás vista desde que la UE era un embrión mínimo. El fondo Next Generation UE, constituido con 750.000 millones de euros de los que 140.000 millones corresponden a España, el segundo país más beneficiado detrás de Italia, aguarda a la presentación de proyectos orientados a una metamorfosis verde y digital de la economía europea. Bruselas espera los proyectos antes de que finalice abril.

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El trance es Histórico. Con mayúscula. No pasará otro tren igual en muchas décadas. Si la capacidad de aprovechamiento de los fondos estructurales europeos se revela insatisfactoria en España y estremecedora en Catalunya, el tacticismo partidista orquestado para intentar torpedear el decreto de gestión del fondo Next Generation es hiriente. Ni insatisfactorio ni estremecedor: hiriente.   

Esta emergencia sanitaria y este cataclismo económico no tienen parangón en España en tiempos de paz. Ojalá no haya que asistir a algo peor aún: malbaratar por mezquindad o por incompetencia la oportunidad de la recuperación.