Ágora

Erradicar la pobreza menstrual

La gratuidad de los productos de higiene para mujeres que no tienen recursos o acceso a ellos es urgente

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Estantes con productos de higiene íntima femenina en un supermercado barcelonés.

Estantes con productos de higiene íntima femenina en un supermercado barcelonés. / JOAN PUIG

No existe justificación para que en un país como el nuestro la Viagra se considere un producto de primera necesidad con un IVA del 4%, y una compresa tenga un IVA del 10%, por no considerarse un producto de primera necesidad.

¿Hace falta especificar el número de personas que menstrúan en España?

La pobreza menstrual es la pobreza derivada de una pobreza económica. Significa tener que elegir entre comprar arroz o comprar compresas. Hay quienes no pueden gastarse lo que no tienen, recurriendo a métodos para gestionar su menstruación impensables en nuestra sociedad: cartones, periódicos, telas. Una pobreza menstrual que se agrava al no tener acceso a un baño o a una ducha. Nos recuerda Unicef que solo el 40% de la población mundial tiene acceso a lavabos saneados.

En España 2 de cada 10 mujeres viven bajo el umbral de la pobreza; lo que implica que 2 de cada 10 viven una menstruación antihigiénica.

No existe justificación para que en nuestro país la Viagra tenga un IVA del 4% y una compresa, del 10%

El cuidado del ciclo menstrual es un indicador de salud, y así lo declaró Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos en 2015, como lo es la fiebre, el color o la forma de las heces. Un ciclo menstrual sano contribuye al necesario equilibrio hormonal y emocional. 

El ciclo menstrual lo conforman cuatro fases: menstruación, preovulación, ovulación y premenstruación. Estas cuatro fases repiten los mismos patrones que las cuatro estaciones: invierno, primavera, verano y otoño. Conocer tu ciclo menstrual te da la oportunidad de conocerte mejor y te ayuda a capitalizar mejor cada fase de tu ciclo.

El analfabetismo menstrual hace referencia a una pobreza educativa, cultural y social que tanto mujeres como hombres padecemos debido a la falta de educación y de políticas públicas. Es un problema estructural de género que nos lleva a una situación de desigualdad inaceptable en el siglo XXI. 

“Cubrir las necesidades de higiene de todas las adolescentes es un reto fundamental internacional de derechos humanos, dignidad y salud pública”, decía Sanjay Wijesekera, antiguo responsable de Agua, Saneamiento e Higiene de Unicef. Conseguirlo es además un tema crucial para la consecución de cuatro de los 17 ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible, impulsados por las Naciones Unidas) para 2030. 

Volvamos al punto de partida. En España, Viagra, IVA del 4%; compresas, IVA del 10%

El Gobierno escocés ha aprobado unánimemente el acceso gratuito a productos de higiene menstrual. España ahora debe hacer lo mismo. 

2021 tiene que ser el año que nuestro país consiga erradicar la pobreza menstrual y que no haya una sola persona que no pueda vivir con dignidad su ciclo menstrual. La gratuidad de los productos de higiene menstrual para las personas que no tienen recursos o acceso a ellos es urgente. 

Antes de Escocia lo hizo Kenia en 2004 eliminando los impuestos a los productos de higiene menstrual y repartiendolos de manera gratuita a los colectivos más vulnerables. En 2015 Canadá hizo lo mismo. A día de hoy se les suman Colombia, India, Malasia, Sudáfrica, Ruanda e Irlanda.

Y esto es sobre todo un movimiento mundial liderado por jóvenes que luchan por la justicia social.

En Inglaterra, Amika George (1999, 21 años) a sus 17 años empezó a investigar y no ha parado hasta conseguir que el gobierno inglés conceda la gratuidad de los productos de higiene menstrual en todas las escuelas y desde el 1 de enero de este nuevo año 2021 todos estos productos están exentos de IVA. Y Amika no ha hecho más que empezar de la mano de su organización FreePeriods

En Estados Unidos, Nadya Okamoto (1998, 22 años), a sus 16 años creó la organización Period.org, de la cual formo parte y desde la que hemos conseguido que 15 estados de EEUU eliminen los impuestos de los productos de higiene menstrual. Y Nadya y nosotras no hemos hecho más que empezar

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En Nueva Zelanda, la primera ministra Jacinda Ardern explicaba: “La pobreza menstrual es uno de los problemas sobre los que la gente joven más me escribe”, y la gratuidad de estos productos en muchos centros educativos fue de las primeras medidas que impulsó. 

Esperamos del Gobierno de España una estrategia para erradicar la pobreza menstrual que incluya la gratuidad de los productos para así poder contribuir a mejorar la calidad de vida de más de la mitad de la población y reducir el analfabetismo menstrual, un estigma que perjudica seriamente la salud y la calidad de vida de millones de personas menstruantes.