Relevo electoral

‘Salvador’ Iceta

Si el ministro Illa está en condiciones de competir como aspirante del PSC a la presidencia de la Generalitat es gracias a que el actual primer secretario del partido ha salvado del naufragio político al socialismo catalán

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Salvador Illa y Miquel Iceta llegan a la sede del PSC, para asistir al Consejo Ejecutivo.

Salvador Illa y Miquel Iceta llegan a la sede del PSC, para asistir al Consejo Ejecutivo. / ELISENDA PONS

Miquel Iceta, primer secretario del PSC, ha pasado el testigo de la candidatura a la presidencia de la Generalitat a Salvador Illa. Su inesperada propuesta, avalada por la ejecutiva y el consejo nacional del partido, se encamina a ofrecer “a la sociedad catalana no un candidato, sino un presidente”. Serán los electores, en última instancia, los que se encargarán de evaluar el 14-F si la decisión ha sido acertada. El PSC apuesta por su político mejor valorado en las encuestas para “pasar página del ‘procés’ y abrir un camino de progreso”.

Tiempo habrá de valorar los méritos y deméritos de Salvador Illa, el “hombre tranquilo en tiempos difíciles”, según definición del propio Iceta. El hasta ahora ministro de Sanidad, forjado en la escuela tarradellista, ha dado muestras de su temple político durante la gestión de la pandemia del covid-19: ha priorizado la colaboración institucional y la cogobernanza rehuyendo las estériles polémicas. Es la primera vez en España, con aciertos y desaciertos, que se ensaya a gran escala un ejercicio práctico de federalismo como el que rige en Alemania.

Centrémonos, sin embargo, en la clave catalana de su candidatura. Si Salvador Illa está en condiciones de competir como aspirante del PSC a la presidencia de la Generalitat en las elecciones del 14-F es gracias a Miquel Iceta. Haciendo un juego de palabras, podemos decir que ‘Salvador’ Iceta ha salvado del naufragio político al socialismo catalán. Les ahorro la lectura de las necrológicas que se escribieron en su día sobre la socialdemocracia, en general, y el PSC, en particular, fruto del factor añadido de erosión que representó el ‘procés’.

La apuesta independentista, que acabó fracturando a la sociedad catalana en su conjunto, fracturó primero al PSC. Sus teóricas dos almas no resistieron el paso del catalanismo político al soberanismo. El llamado ‘derecho a decidir’ quebró un partido que había nacido, precisamente, para que los ciudadanos de Catalunya no tuvieran que decidir en clave identitaria. En la última década han abandonado el PSC notables dirigentes que, en la década anterior, habían sido 'consellers' de los gobiernos tripartitos (2003-2010).

Al menos media docena de dirigentes que han acabado militando activamente en las filas independentistas (Ernest Maragall, Marina Geli y Ferran Mascarell) o se han quedado voluntariamente en fuera de juego (Antoni Castells, Montserrat Tura y Joaquim Nadal). De entre estos nombres, forjados en la gestión política municipal y durante los gobiernos de los presidentes Maragall y Montilla, podría haber salido más de un candidato o candidata a la presidencia de la Generalitat.

Con un PSC empequeñecido electoralmente y empobrecido políticamente, Iceta inició en 2014 la travesía del desierto para salvar al "compañero partido”, en expresión de Raimon Obiols. Y lo hizo sin alimentar la lógica de las dos almas de un PSC que siempre había defendido que existía una única alma en la que latían los distintos sentimientos presentes en la sociedad catalana. Lo dijo al pasar el testigo a Illa: “Somos el partido de Joan Reventós, el partido entendido como instrumento al servicio de la unidad civil del pueblo de Catalunya”.

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Iceta ha intentado mantener vivo el ideario del PSC: catalanismo federal, reformismo socialdemócrata y europeísmo. Ante el consejo nacional del partido, al dar cuenta de su decisión, citó una larga lista de personas que simbolizan la herencia del que es el primer albacea. De entre ellas, algunos nombres propios que sintetizan la riqueza de la diversidad que fue acumulando el PSC: Pep Jai, Ramón Fernández Jurado, Jordi Llimona, Maria Aurèlia Capmany, Juli Busquets, Paco Ramos, Alexandre Cirici, Carlos Barral, Oriol Martorell, Eduardo Martín Toval, Jordi Solé Tura, Ernest Lluch, Marta Mata...

Evidentemente, aquel partido no es el actual. Sigue siendo, sin embargo, una referencia de aquel catalanismo de izquierdas que en la Transición, con la fundación del PSC-Congrés y el posterior pacto con la federación catalana del PSOE, frenó la entrada de un lerrouxismo de nuevo cuño en Catalunya, fomentó la normalización lingüística y participó –a partir de 1982– en la regeneración de España. Hoy, más de cuatro décadas después, la candidatura de Salvador Illa representa la apuesta por un nuevo comienzo.