Libros y pandemia

Hacen falta formatos nuevos

Las librerías llevamos ya casi un año funcionando a base de poner parches. Hay que ir más allá de simplemente poner una pantalla entre el lector y todas aquellas cosas que ya hacíamos antes

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Una mujer ojea las estanterías de una librería

Una mujer ojea las estanterías de una librería / Unplash

Al poco tiempo de empezar el primer confinamiento, los responsables del máster de Edición de la UAB llamaron a algunos de los profesores invitados de cada curso (profesionales de distintos ámbitos del sector del libro que solo impartimos una clase al año) para que diéramos una clase extra, en caliente, explicando qué pasaba, qué había cambiado, con qué nos habíamos encontrado de repente… Tenía que ser por videoconferencia, por supuesto.

Las sesiones normales suelen ser testimoniales y relativamente sencillas de preparar: consisten en explicar cosas que los alumnos ya han tratado en clase, la teoría y los números de las cuales ya conocen, aplicadas a la práctica diaria. Se habla de aspectos empresariales, gremiales, el trato directo con los clientes/lectores, la elaboración de la agenda de actividades, el ritmo al que recibimos las novedades, los criterios según los cuales las elegimos… En cambio, preparar esta clase extra en pleno confinamiento fue un dolor de cabeza. La tentación era arrancar la sesión diciendo: “¿Recordáis todo aquello que hablamos hace un par de meses? Pues olvidadlo: ya no sirve para nada”.

En marzo, todo saltó por los aires. De repente no había clientes ni actividades, las novedades quedaron suspendidas, el Gremio iba a remolque de comunicaciones oficiales que muchas veces eran poco específicas o contradictorias directamente. Esta situación se alargó hasta bien entrado el verano y ahora aún trabajamos bajo la amenaza de que vuelva a repetirse.

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Las librerías y el resto de centros culturales llevamos ya casi un año funcionando a base de poner parches: hacer las actividades en 'streaming' es un parche; activar la venta digital, otro. Puede que aún sea un poco pronto para haber encontrado ya fórmulas nuevas que supongan nuevas maneras de hacer. Lo que está claro es que a todos estos remedios les tendrá que suceder la aparición de formatos nuevos que vayan más allá de simplemente poner una pantalla entre el lector y todas aquellas cosas que ya hacíamos antes.