Una decisión difícil

Indultos, amnistía o nada

¿Dará el paso Pedro Sánchez sabiendo que su indulto instrumental apaciguador será escupido públicamente desde el 'procés'?

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Carteles pidiendo la libertad de los presos.

Carteles pidiendo la libertad de los presos. / AFP/ JOSEP LAGO

Ha llegado Navidad y los condenados del 'procés' siguen cumpliendo sus penas. Incluso sin las benevolencias carcelarias que, cosas del partidismo excesivo e invasivo, empezaron a disfrutar antes de lo que establece el reglamento. La posibilidad de unos indultos, sean buenístas o sean tácticos, es uno de los grandes temas del momento, especialmente después de que los fiscales del juicio acaban de pronunciarse pública y solemnemente contra concederlos.

Ellos tienen derecho a dar su opinión a título consultivo, pero la decisión final compete exclusivamente al presidente español. Es un problema dificilísimo para Pedro Sánchez. Busca una distensión de la situación de Catalunya, donde la mayoría social -incluyendo la opinión de muchos no independentistas- desea la excarcelación para poder iniciar sin ese lastre una nueva etapa de la política interna que mire hacia el futuro, pero si indulta se enfadará de verdad la mayoría social del resto de España. Y no acaban ahí las complejidades. La franja separatista quiere que los presos salgan, pero políticamente hablando está contra los indultos (una simple suspensión de las penas) y a favor de una amnistía blanqueadora de todo lo que sucedió. Si hay indultos los aceptarían por lo que supondrían para los encerrados, pero inmediatamente después con toda seguridad los ningunearían con una campaña del tipo de No es eso, No es eso. ¿Dará el paso Pedro Sánchez sabiendo que su indulto instrumental apaciguador será escupido públicamente desde el 'procés'?

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Los fiscales han cargado contra los indultos señalando que si se produjesen responderían a pactos políticos que no pueden hacerse con una medida de gracia de ese tipo. Y menos con el "Ho tornarem a fer" como cantinela de algunos condenados. Pero al detallar lo que consideran que serían -y no son- las únicas razones que lo justificarían han citado "razones de justicia, equidad o utilidad pública" para su otorgamiento. ¿Tendría utilidad pública? Pues quizá sí: el desbloqueo de un camino sin salida. Los mismos fiscales que utilizaron el delito de sedición pese a estar tipificado para actuaciones diferentes a las que se produjeron tal vez ahora han dado sin querer con el argumento que necesita Sánchez.