21 oct 2020

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibe a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, este 2 de septiembre en la Moncloa. 

Fernando Villar (EFE)

¿Demasiado para Arrimadas?

Joan Tapia

Cs experimenta un alza en estimación de voto y su lideresa es la tercera preferida para presidir el Gobierno

La encuesta del CIS de septiembre dice que tanto el PSOE como el PP han perdido estimación de voto respecto a julio. La diferencia es que el PSOE tendría hoy un porcentaje superior al de las últimas elecciones mientras que el PP seguiría a la baja. Y tanto Vox como Podemos -tercer y cuarto partido respectivamente - tienen una estimación de voto inferior a la de las últimas elecciones.

El partido que sube es Cs, que del 6,8% de los comicios de noviembre del 19 pasó al 8,8% en julio y está ahora en el 10,6%, situándose ya cerca de Vox (11,7%) aunque más lejos de Podemos (12,2%). Y en las preferencias como presidente del Gobierno, el destacado es Pedro Sánchez con un 27,9% (bajando), seguido a distancia por Pablo Casado (9,1%). Inés Arrimadas ya era la tercera preferida en julio (6,9%) pero en septiembre ha subido sensiblemente (8,9%), quedando muy por delante tanto de Abascal como de Iglesias.

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Así pues, Cs incrementa su estimación de voto y Arrimadas su valoración como posible presidenta. Lo más probable es que en la ciudadanía haya un cierto cansancio del bloqueo permanente entre derecha e izquierda que impide el más mínimo consenso y que la decisión de Cs de apoyar al Gobierno durante el estado de alarma y de estar dispuesto a negociar los presupuestos esté siendo valorada.

Arrimadas ya declaró en primavera que ningún partido había pagado tanto sus errores como Cs, que entre las elecciones de abril y noviembre del año pasado se desplomó de 57 a 10 escaños. Arrimadas no concretó, pero es evidente que el gran error entonces de Albert Rivera fue olvidar su papel de bisagra centrista y liberal -que podía apoyar al PP o al PSOE según las circunstancias- para disputar al PP el liderazgo de la derecha, con actitudes contra Pedro Sánchez similares -o incluso más duras- que las del PP. Y es natural que en el centroderecha conservador haya hoy electores que lamenten que en la primavera del 2019 no se formara un gobierno Sánchez-Rivera que habría evitado la repetición de elecciones y que hoy tendría mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Debe ser en esta franja de electores -reacios a la división entre 'nacionales' y 'rojos'- donde Inés Arrimadas esté recuperando apoyos.

Pero un proyecto de centro exige no solo capacidad táctica -Rivera la tuvo hasta que se creyó su propia propaganda- sino también convicción política. Arrimadas argumenta ahora que las negociaciones con Sánchez tienen como fin que el gobierno de España no dependa de ERC y Bildu. Por el contrario, ERC afirma que la presencia de Cs imposibilitaría el apoyo a los presupuestos del bloque de la investidura. Son los vetos cruzados que comentó Sánchez en su entrevista de La Sexta del pasado sábado.

La desconfianza de la izquierda ante Cs tiene sus razones. Al igual que la de Cs ante Podemos y el independentismo. Pero una de las prioridades de un partido de centro debería consistir en 'desinflamar' la división de España en dos mitades siempre contrapuestas. ¿Demasiado para Arrimadas?