18 sep 2020

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ANÁLISIS

Lionel Messi, en el entrenamiento del Barça en el estadio Da Luz

MANU FERNÁNDEZ (REUTERS)

Messi como respuesta

Luis Mendiola

Hace tiempo que las sensaciones que transmite el Barça no invitan al optimismo. Las señales no han cesado de sucederse estas últimas temporadas. Quizás algunas sean imperceptibles y pertenezcan a códigos del vestuario, de esos que deben interpretarse en las fugaces apariciones públicas de Piqué y Messi, los ‘influencers’ del vestuario. Pero otras, como las eliminatorias frente al Roma (2018) y Liverpool (2019), resultan de un impacto demoledor, porque han erosionado de forma incuestionable la imagen del grupo y ha puesto en entredicho el trabajo de los despachos para regenerar a una plantilla de éxito sin demasiadas convulsiones. Solo hay que mirar los intentos fallidos estos últimos años (Coutinho, Dembelé, Arthur, Griezmann…) de dar con la pieza que blinde el armazón.

La Liga perdida en este último mano a mano final frente al Madrid (por cierto, fuera de esta Champions) es la referencia más reciente de la nueva realidad que vive el equipo azulgrana. Es un equipo que anda justo de recursos y fuerzas. Que pide a gritos savia nueva. Un dato invita a la reflexión: el Barça se presenta en Lisboa con la plantilla de más edad de los ocho participantes (29,6 años de media) y también con una alineación que mantiene a dos terceras partes  de los titulares que levantaron la última Copa de Europa del 2015 en Berlín ante la Juventus con Luis Enrique. Aquel equipo joven, vigoroso y sobrado de talento, que causaba admiración y despertaba temor en sus adversarios, ha perdido tensión y pegada en el camino. También algo de respeto. “El Barça no es el de hace ocho años”, se atrevió a acusar Gennaro Gattuso, el técnico del Nápoles, a pesar de quedar fuera de la competición a manos de los azulgranas.  “El escenario ya no es el de antes. Messi es capaz de hacer una genialidad. Pero él no solo no bastará contra este Bayern. El Barça no me da medio”, ha soltado en tono provocativo la leyenda del cuadro alemán, Lottar Matthaüs.

El escenario cambia, sin embargo, en el formato pergeñado por la UEFA para resolver  de la competición europea en Lisboa, esa ‘final a ocho’ que abre mucho el pronóstico, como pueden atestiguar Neymar y Mbappé, después de vivir al límite ante el Atalanta. Con solo tres encuentros por delante y con eliminatorias a partido único, es precisamente cuando las fuerzas se igualan. En esa ecuación tendrá un peso fundamental tanto la experiencia de jugadores como Luis Suárez, Piqué o Busquets como impagable resultará la magia de Messi, el jugador que ha escrito la historia de los últimos 15 años, que luce cuatro Champions en su palmarés, y que mantiene su ambición intacta hacia esa ‘copa tan linda’.