05 ago 2020

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ANÁLISIS

Setién, con preocupación, asiste al choque del Barça contra el Valladolid en el Nuevo Zorrilla.

AFP / CÉSAR MANSO

Impulso fallido

Sònia Gelmà

El presidente del Barça dijo este domingo en TV3 que Setién ha dado un impulso al equipo. Cuesta verlo, y no toda la responsabilidad debe ser del cántabro, pero ni en juego ni en resultados, el Barça está ahora mejor que cuando echaron a Valverde. Matizó que el impulso era interno, pero ya es mala suerte que externamente no se note.

Esa frase pasó desapercibida porque más tarde le oímos decir que lo del Barçagate al final no había sido más que un único mensaje escrito en las redes, o que no considera que el Barça se acogiera a un ERTE porque en realidad solo lo habían utilizado sus empleados mileuristas (sic). Su realidad y la nuestra distan un par de galaxias, y ante este tipo de afirmaciones, lo de Setién pasó a ser de lo más comprensible.

El argumento más convincente de Bartomeu para garantizar la continuidad de Setién es que siempre quiere "cumplir los contratos"

Se entiende que quiera ser generoso con el resultado del cambio. Al fin y al cabo, fueron Bartomeu y su área deportiva los que tomaron la decisión de arrastrar por el barro el nombre de Valverde para acabar en lo que no era ni su primera ni su segunda opción. El presidente prefiere maquillar la situación, más allá de que tendrá que desmentirse tarde o temprano, cuando opte por un nuevo relevo.

Pero moldear la realidad a su gusto es una de las especialidades de Bartomeu y su junta. ¿O no recuerdan que nos explicaron que Setién sí que era su primera elección? Exigente ejercicio de desmemoria que requería borrar todo lo sucedido en Qatar con Xavi.

En el momento del relevo, fuimos muchos los que pensamos que —aunque no arreglaría el problema de fondo— como mínimo la llegada de Setién serviría para renovar energías. No fue así. El argumento más convincente que tiene Bartomeu ahora mismo para la continuidad del cántabro es que "¡siempre queremos cumplir los contratos!". Puede estar tranquilo porque el primero que sabe que va a saltar es el mismo técnico, consciente de que solo la Champions puede salvarle y para eso, tras el sorteo, hacen falta toneladas de velas a Lourdes.

Regenerar un grupo envejecido

Los jugadores no creen en Setién y siempre ha resultado más fácil cambiar al técnico que a media plantilla, sobre todo con esas nóminas tan alejadas del mileurismo. Resulta difícil regenerar un grupo envejecido cuando no tienes capacidad económica para comprar jugadores de calidad similar. No hay dinero, y no parece haber cola en las oficinas por parte de clubs que quieran asumir fichas de jugadores que tienen más pasado que presente, y ya no digamos futuro.

En este callejón sin salida, la nueva patada a seguir será un nuevo cambio de técnico que busque un nuevo impulso, esta vez externo. Volvemos al 2008 cuando Guardiola hizo resurgir un equipo agotado mentalmente. La cuestión es si Xavi –de ser el elegido-- se atreverá a retirar a Deco Ronaldinho y si tendrá suficiente con su idea y la savia nueva que tanto señala BartomeuTrincao y Pedri.