el homenaje

A Michael

Me dijiste que el cáncer te mataría, sí, pero que no permitirías que lo hiciera cada día

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Michael Robinson y Mónica Marchante, en Anfield, el día del último Liverpool-Barça.

Michael Robinson y Mónica Marchante, en Anfield, el día del último Liverpool-Barça.

Qué guiño del destino. Te vas justo en este periodo negro sin poder salir y sin fútbol. Como si quisieras aliviarnos el vacío y el dolor insoportable que será ir al estadio sin ti. Han sido 30 años iluminando el fútbol con tu sonrisa, descifrando el juego con tu personalísimo acento inglés, regalándonos un talante y una forma de contar y disfrutar las cosas que han marcado a una generación para siempre. Como tu manera de hacer televisión. Puro talento unido a una inteligencia, sensibilidad y respeto que te hacía único. Somos muchos los que hemos crecido a tu lado aprendiendo a enfocar la imagen desde el buen gusto y el respeto con el que tú nos la enseñabas, los que nos quedamos huérfanos hoy, y especialmente tu pareja de baile durante tres décadas, Carlos Martínez.

Estoy rota y a la vez sé que he sido muy afortunada. Cuando entré en Canal +  en 1996  te miraba con enorme admiración. Al año me temblaron las piernas cuando me pediste que  trabajase contigo en 'El Día Después'. !Era la primera mujer allí! Nadie creyó más en mi que tú. Ni yo misma. Como cuando Pedrerol se fue y me propusiste con gran entusiasmo para las entrevistas del palco.

Desde entonces han sido 16 años de viajes, retransmisiones, conversaciones sobre el fútbol y la vida, aprendizaje, muchas risas a carcajadas, felicidad y últimamente incertidumbre. Llevo conmigo tu sonrisa mirando hacia The Kop hace un año, se te empañaban las gafas porque quizás pensabas que te estabas despidiendo de Anfield. Pero aún habría una vez más, porque el destino eligió que prestases tu último servicio en Liverpool, tu casa, contra el Atleti.

La mayor lección

Cuando creía que tu mejor legado sería tu mirada a través de la cámara de 'Informe Robinson', o tu forma de pedirnos a los redactores aquello que querías enseñar en 'El Día Después' y cómo mostrarlo, tu brillantez como comentarista o tu forma de beberte la vida...nos has vuelto a sorprender.

En este año y medio me has dado la mayor lección de mi vida. Me dijiste que el cáncer te mataría, sí, pero que no permitirías que lo hiciera cada día. Lo has cumplido hasta el último whatssapp: "Mónica, estoy más calvo que Maldini!".

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No sé cómo agradecerte tantas cosas, tu gran sentido del humor hasta en los peores momentos, tanto cariño y tanto orgullo tuyo después de muchas entrevistas mías. Tu ejemplo de  libertad e integridad innegociables.

Solo espero, "puto inglés" como te llamabas a ti mismo, que sepas lo mucho que te quiero y que te hemos querido todos. Hasta siempre Michael, 'you’ll never walk alone'.