Al contrataque

Salud o democracia

Aprovechar la incertidumbre y el miedo a perder la vida para instaurar sistemas de control desmedido es abocarnos a un escenario con las libertades empequeñecidas

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Torra asegura que los 14.000 millones para las comunidades autónomas no son liquidez extra. / GENERALITAT DE CATALUNYA / VÍDEO: EFE

La mayoría de nosotros hacemos lo que tenemos que hacer en esta crisis: seguimos las indicaciones que nos van dando, salimos lo mínimo, tomamos las precauciones necesarias. Y no lo hacemos como súbditos obedientes a una autoridad suprema, lo hacemos como ciudadanos conscientes que entendemos que las medidas son por el bien común, para evitar una catástrofe aún mayor. Es decir: actuamos cívicamente y no sumisamente. No, no somos soldados.

Pero hay inquietantes elementos que han entrado en escena que nos tendrían que preocupar desde un punto de vista democrático. Los inquisidores de balcón que insultan a los vecinos que salen a la calle y piden que si tienen motivos para ello que se pongan un brazalete azul, ciertas actuaciones policiales de una desmedida contundencia que reprimen a quienes se saltan el confinamiento como si de terroristas armados a punto de disparar se tratara o algunas propuestas para salir de la situación actual nos hacen pensar que, del mismo modo que existe una respuesta responsable, empática y solidaria, también hay ramalazos de autoritarismo.

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La Generalitat de Catalunya, aconsejada por el epidemiólogo Oriol Mitjà (que hace semanas que defiende la medida) estudia la creación de una especie de pasaporte epidemiológico en el que constaría si hemos pasado o no el coronavirus. Guillem Martínez en un artículo decía: imaginemos que en vez de este virus se tratara del sida. Pues sí, imaginemos que el Govern nos propusiera un sistema para detectar sidosos y ver entonces el lugar que les dejamos ocupar en sociedad. Usted decide: o salud o democracia. O libertad o muerte.

Aprovechar la incertidumbre y el miedo a perder la vida para instaurar este tipo de sistemas de control desmedido es abocarnos a un escenario con las libertades empequeñecidas. ¿Pero qué podemos esperar de quienes intentan sacar rédito político a los muertos que se acumulan en las residencias y las morgues? ¿Qué podemos esperar de quienes dicen que nosotros somos mejores por el simple hecho de ser nosotros?