29 may 2020

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LIBERTAD CONDICIONAL

Decálogo de autocuidado para la cuarentena

EFE / Marta Pérez

Decálogo de autocuidado para la cuarentena

Lucía Etxebarria

1. Aceptación del dolor. Asumir que es normal que estemos tristes o ansiosos, no intentar luchar contra ello. Ya lo dice el proverbio indio: "Siéntate a contemplar el dolor hasta que pase, y estarás más fortalecido para el próximo".

2. Control del estrés. La inactividad estresa. Porque conduce a la rumiación: a darle vueltas incesantemente a las mismas ideas intrusivas. Organiza y planifica tus actividades diarias. La rutina te proporcionará la sensación de control, tan necesaria en momentos en los que sentimos que todo es caos.

3. Control de las emociones. Sentiremos enfado e ira, depresión, frustración, rabia e, incluso, culpa. ("¿Por qué no me despedí de Fulano?", "¿Por qué le llamé exagerada a Mengana cuando me dijo que usara mascarilla?"). Pero no debemos desplazarlos hacia otro: hacia el Gobierno, o la comunidad, o los fachas o las feminazis. Obsesionarse con pensamientos negativos precisamente en confinamiento es como no retirar la olla exprés del fuego cuando está comenzando a pitar.

4. Control del cansancio. Ponerse a teletrabajar como un poseso crea ansiedad. Y pasarse el día en la cama lleva a la depresión. Lo ideal es destinar un tiempo al trabajo (teletrabajar, limpiar la casa, estudiar con los niños) y a partir de la caída del sol, centrarse en uno mismo: practica la relajación, date un baño, escucha música…  

5. La relación con los otros. De nuevo, cuidado con los extremos: ni agobies a toda tu lista de correos enviando memes cada 10 minutos, ni te encastilles en el mutismo porque estás triste. Intenta destinar un tiempo determinado, cada día a la misma hora, para llamar a los más cercanos. Y NO habléis de coronavirus.

No te enganches a las redes sociales, porque en estos días se están poniendo en circulación un montón de bulos provenientes de cuentas falsas cuyo único objetivo es desestabilizar.

Consejo esencial: Si la información (es un decir) proviene de medios digitales bien conocidos por sus posturas políticas radicales o de personas cuyo nombre y apellido no conoces, ignórala.

Los grandes descubrimientos
nunca surgieron
de una zona
de confort

6. Autocuidado. No es momento para ahogar las penas en alcohol. Evita hábitos nocivos más que nunca, para poder enfrentarte a la enfermedad sin problemas añadidos, en el caso de que llegara.

7. Uso racional de la medicación. ¡Cuidadín con las benzodiacepinas, los tranquilizantes, las pastillas para dormir! Crean adicción y tienen alta tolerancia, por eso no son tan buenos aliados como parecen.

8. Uso racional de las terapias alternativas. ¿Terapia alternativa y uso racional en una misma frase? ¡Sí se puede!  Si los cuarzos, el reiki, la meditación trascendental o incluso la wicca te han dado resultados en el pasado, es el momento de usarlos.

9. Ejercicio aeróbico, en cualquiera de sus modalidades (bicicleta estática, danza, etc.). Se ha demostrado en numerosos ensayos clínicos su eficiencia en cuanto a la mejoría de los síntomas de la ansiedad y la depresión.

10. Constancia. Nada de lo anterior funciona sin pautas regulares. Hay que esforzarse en el compromiso con una misma primero, y –desde esa posición–  con los que nos rodean después.

¿Y por qué este decálogo? Si buscan otro artículo publicado en este mismo periódico ('Nosotros los enfermos'), sabrán que atravesé una experiencia de dolor crónico que me obligó a recluirme en casa. He adaptado los sabios consejos de la Sociedad Española de Reumatología, que tan buen resultado me dieron. Y de los que aprendí algo: los grandes autodescubrimientos nunca surgieron de una zona de confort.