28 oct 2020

Ir a contenido

Estar al límite

Sobrepasados. El exceso de exigencia en los estudios, trabajo o responsabilidad personal compite peligrosamente con el estrés que puede abrir la puerta a enfermedades mentales y físicas.

LUIS LOURO

Dos vidas y media

Núria Iceta

Se han multiplicado las vías de comunicación pero nuestra capacidad de trabajo es la misma y el día sigue teniendo 24 horas

Estas últimas semanas he hablado con mucha gente que coincide conmigo en que vamos sobrepasados ​​de tareas y compromisos. Con la sensación de no llegar a todo y de estar al límite.

Se han multiplicado las vías de comunicación pero nuestra capacidad de trabajo es la misma y el día sigue teniendo 24 horas. Hemos añadido complejidad a nuestras vidas, hemos creado falsas necesidades, hemos generado nuevas esclavitudes, hemos entrado en una rueda de hámster de la que no sabemos salir. El cuidado de pequeños y mayores debe encajar en esta locura. ¿No debería ser al revés? La agenda es un rompecabezas. Todos los sectores profesionales giran en torno a la venta: actividades, promoción, todo para llamar la atención sobre lo que haces. La oferta requeriría dos vidas y media.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Más allá de los valientes que hacen una opción personal y familiar de irse a vivir a un pueblo tranquilo y renunciar conscientemente al estilo de la enloquecida vida urbana, yo quiero saber cómo frenar esta espiral todos juntos, como sociedad. No quiero tener que hacer yo sola. No quiero sentirme culpable por no haber visto, no haber hecho, no haber leído.

Desaparecen los horarios, los días, las vacaciones. No tener tiempo para pedir, no tener tiempo para agradecer. No es una queja de nuevo rico, es que yo ya no soy yo, ¡soy mis obligaciones! Y no se te ocurra caer enfermo ... decía David Fernández en un tuit a propósito del MWC que para ser un Congreso que se autoproclamaba Sin Límites, tenía un punto de justicia poética que finalmente hubieran topado con los límites provocados por un virus. O más bien por el virus combinado con el miedo a unas consecuencias desconocidas, o, peor, incontrolables, y quizá también a los intereses económicos de alguien. Sí, tenemos límites. No, no tenemos más de una vida.

No quiero tiempo para hacer más cosas, sino para hacer menos. No quiero ir más rápido, no quiero ir más lejos. No quiero estar en un lugar pensando que debería estar en otro. No quiero estar haciendo una cosa pensando en las que tengo pendientes. Quiero vivir mi vida, no dos vidas y media.