05 jun 2020

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A pie de calle

Manifestación del Orgullo LGTBI del 2019 en Barcelona.

JOAN CORTADELLAS

Moverse con el Gobierno

Jordi Petit

Toca ahora mucha pedagogía para acompañar al Ejecutivo en las leyes y cambios acordados y hacerlos entendibles para toda la sociedad

Por primera vez tenemos un Gobierno de coalición en el Estado. Los puntos del programa acordado recogen muchísmas reivindicaciones populares. Hasta el presente, los movimientos sociales siempre se han enfrentado a los distintos Ejecutivos, reclamando uno u otro objetivo. Sin embargo, ha llegado el momento de cambiar la dinámica. Pensemos en los millones de votos que acumulan las tres derechas. Es mucha gente y seguro que, en muchos casos, pueden entender las propuestas bien explicadas. Con eso quiero decir que toca ahora mucha pedagogía para acompañar al Gobierno en las leyes y los cambios acordados. Por ejemplo, los ultras se oponen a la información afectivosexual en las escuelas, pues hay que buscar el común denominador de la mayoría para ganar en la calle esta batalla.

A mi entender, hay que sacar a la doble moral de su escondite y enumerar cuántos casos se dan al año de embarazos no deseados en adolescentes. Para esas chicas el dilema entre abortar o no es muy grave, y en todo caso eso las marcará de por vida. ¿Quién se atreve a prohibir en clase que se hable de sexualidad y prevención de embarazos y enfermedades de transimisión sexual (ETS)? ¿Quién se atreve a prohibir el preservativo? Sería infumable e irresponsable. Ninguna familia desearía encontrarse con una hija en tal situación. 

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La sexoafectividad no se puede compartimentar, es todo un conjunto interrelacionado, y de ahí que sea necesario también explicar la diversidad e identidad de género. Incluso rescatando conocimientos que, por más evidentes que sean para un sector de la sociedad, no lo son para el resto. Ahí estan los Informes de Alfred Kinsey de finales de los 40 y los 50, tan denostados en su momento y ahora base de la sexología. Tras este investigador y precisamente para contradecirlo se hicieron más encuestas, que siempre terminaron arrojando datos parecidos. Fracasó la visión heterosexista de la humanidad.

Un Estado laico

Un escollo que preveo muy complejo será el desarrollo del Estado laico. Pues entonces habrá que explicar muy bien qué significa la separación de Estado e Iglesia. Es decir, el Estado laico garantiza la libertad de cultos, y a su vez debe ser independiente de cualquier religión. Sobra decir la cantidad de privilegios y exención de impuestos de los que disfruta la Iglesia católica en este país. ¿Cómo saber la opinión mayoritaria de la población? Pues nada más claro que la declaración anual del IRPF. Es optativo destinar un 0,5% a fines sociales o a la Iglesia católica. Pues resulta que, como si fuese un referéndum, año tras año, una media del 60% de contribuyentes no marca la casilla 'católica'. Con esto basta, pero si nos miramos en el espejo de la UE, veremos una inmensa mayoría de países en los que cada religión paga impuestos similares a nuestro IBI. 

En definitiva, mi apuesta o propuesta es sencillamente virar la orientación de los diversos movimientos sociales para generar una explicación exhaustiva de unas y otras razones, desmentir bulos y dar datos. A veces nos encerramos en una burbuja de opiniones afines donde todo es obvio. Pues hay que salir de las certezas de uno u otro sector social para explicarlas detalladamentre, para acompañar con pedagogía de base la actuación legislativa del Gobierno de coalición. Eso no significa perder el carácter reivindicativo de sindicatos, feministas ni ecologistas; hay que mantener las propuestas de progreso, pero a la vez hacerlas entendibles para toda la sociedad.