30 mar 2020

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LA CLAVE

Los presidentes Quim Torra y Pedro Sánchez.

RUBÉN MORENO

El trago de Sánchez y Torra

Luis Mauri

Torra intentará convertir su reunión con Sánchez en el primer acto preelectoral de envergadura de JxCat (autodeterminación, amnistía...), mientras Sánchez aspira a pasar el trago con el mínimo desgaste

La partitura de la primera mitad del 2020 en Catalunya no admite más instrumento que el tambor. La banda sonora es un redoble electoral. Habrá elecciones antes del verano o justo después. ERC se ha puesto en tratos con el Gobierno progresista de Sánchez. Torra ha levantado acta de defunción de la coalición JxCat-ERC y por tanto del propio Ejecutivo catalán. Las familias posconvergentes libran una lucha sorda y sobre todo muy desigual por el liderazgo de la secuela del otrora todopoderoso partido nacionalista de centroderecha. Esta pugna puede engendrar una nueva marca electoral impulsada por algunas víctimas del cesarismo de Puigdemont, como Pascal Campuzano. Entre tanto, JxCat intenta sabotear el diálogo ERC-PSOE o al menos sacar tajada de él anatemizando a los republicanos con el estigma de la traición a la causa secesionista. La CUP se afana en agudizar las contradicciones del sistema en busca del colapso…

Los sistemas tienen una tendencia natural al desorden, y la entropía es la medida de la incertidumbre existente. El independentismo catalán ha entrado en una orgía entrópica.

Reunión en Barcelona

En medio de esta saturnal, Sánchez se reunirá con Torra este jueves en Barcelona. Pese al elevado grado de confusión, el resultado de la cita no es imprevisible. El todavía ‘president’ tratará de convertir el encuentro en el primer acto preelectoral de envergadura del puigdemontismo: autodeterminación, amnistía y cualquier otra demanda ajena al marco constitucional. Sánchez, por su parte, aspira a pasar el trago con el mínimo desgaste. El presidente no espera grandes frutos de la cita con un ‘president’ en puertas de la inhabilitación definitiva, pero la reunión es condición imprescindible para mantener en pie el puente establecido con Esquerra.

La pasarela es muy insegura. La principal garantía de estabilidad es la convicción de ambas orillas (PSOE y ERC, y también socios y amigos: PodemosPNV) de que el colapso sería  muy lesivo para todos ellos. No en vano las cargas de la derecha españolista y de la derecha independentista convergen sobre el puente del diálogo. La entropía engendra ilustrativas compañías.